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Frente Ciudadano

Por: Rubén Aguilar | 22 de noviembre, 2017 - 06:16 | Opinión |

El fin de semana pasado los órganos de dirección del PAN, el PRD y el MC decidieron formalmente, por una amplia mayoría en cada caso, ir a una coalición para la elección presidencial del 2018 en el ya conocido Frente Ciudadano por México.

En el proceso de consolidación de esta alianza se han dado cuatro pasos: acreditación ante el INE, construcción y aprobación de la Plataforma Electoral, acreditación de esta ante el INE y el acuerdo formal de coalición que todavía no se registra. Falta el mecanismo para elegir al candidato a la presidencia y a los otros puestos de elección popular en las elecciones donde estos partidos van juntos.

Después de haber sorteado diversas dificultades y en contra de algunos pronósticos pienso que los dirigentes del Frente Ciudadano se van a poner de acuerdo, para elegir al candidato a la presidencia de la  República y a otros de los 3,447 puestos de elección popular en juego. Es posible que alguna o algunas personas en lo individual renuncien a estos partidos, pero no habrá quiebre de la coalición.

Me parece interesante, valiosos y atractivo que posiciones de derecha e izquierda se pongan de acuerdo en una Plataforma Electoral y en unas candidaturas conjuntas. La construcción de la coalición obliga a dialogar y a negociar de manera intensa. La política en democracia es precisamente dialogo y negociación.

Una vez que se ha acordado la plataforma electoral y de gobierno, que es lo fundamental, viene la discusión sobre quienes pueden hacer realidad ese proyecto. En esa elección deben estar presentes cuatro criterios básicos: que el candidato sea y parezca honrado;      que realmente, no sólo de palabra, sea un demócrata; que tenga capacidad técnica y profesional y que su trayectoria respalde, de manera coherente, la apuesta simbólica del relato que el Frente necesita, para ganar.  

La crisis de la vida política e institucional y los niveles de corrupción, impunidad y frivolidad en el ejercicio del poder, en éste sexenio, han llegado a extremos no vistos. El desprestigio de la política y de los políticos están en su nivel más bajo en los últimos 50 años. En la campaña por la presidencia estos son elementos que van a a estar presentes. Los otros, como el empleo y la seguridad, de suyo importantes, van a quedar en segundo plano.     

El gobierno que asuma la presidencia en 2018 debe hacerse cargo de esta realidad y establecer políticas públicas que le hagan frente. La economía del país funciona más o menos bien y ahora ese no es el problema aunque queda mucho por hacer en el campo de la reducción de la pobreza y distribución del ingreso. El problema es la política, la debilidad de las instituciones y la corrupción de muchos de los hombres y mujeres que ejercen el poder. Eso debe de cambiar. No hay magia. Exige de un proceso que debe de iniciar en diciembre de 2018.

Rubén Aguilar Valenzuela  

Twitter: @RubenAguilar