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Conductores de la tercera edad

Por: Alejandro Velasco | 30 de octubre, 2017 - 03:15 | Opinión |

Pese a lo que se pudiera pensar en torno a las personas adultas mayores que conducen un vehículos automotor, en el sentido de que por tener menores reflejos, o al menos más lentos, pudieran verse involucrados en varios accidentes automovilísticos, la realidad es que según la información que maneja la propia Dirección de Tránsito Municipal, la mayoría de accidentes son provocados por personas jóvenes o adultos jóvenes, ya que en el caso de los de la tercera edad, la situación es que son los más respetuosos del reglamento, pues lo siguen muy apegados a él, cosa muy distinta a lo que hacen los más jóvenes quienes en ocasiones manejan tipo “Rápido y Furioso” y provocan sendos accidentes que dejan pérdidas materiales cuantiosas, lesiones  y en el peor de los casos, terminan con la vida de ellos o de terceras personas.

Y es que hay quien pide que a los adultos mayores ya no se les permita manejar pues con la edad ya no tienen los reflejos necesarios para reaccionar ente un inminente accidente o no tienen la vista tan aguda que les permita percatarse de lo que está en el camino, sin embargo aparentemente la ley no contempla el no otorgar una licencia de manejo a personas de la tercera edad sino que se basa en la capacidad del individuo que la solicita es decir, si se acredita el examen médico y de la vista, con eso es suficiente, -además del pago del documento- para conseguir o renovar la licencia de manejar, por supuesto que todo ciudadano que físicamente este apto tiene el derecho de solicitar y obtener tal documento, lo que si estaría muy bien es que a quien sea reincidente en la comisión de ciertas omisiones en el reglamento de tránsito ya no renovarle la licencia, y no nada más a los reincidentes en la combinación del volante y el alcohol.

Pero regresando al tema de las licencias a adultos mayores, debemos reconocer que son ellos los más responsables al tomar el volante, ya que como anteriormente se tenía otra forma de conducir un vehículo en el que se procuraba, ser amables y ceder el paso a otro automovilista, ellos se quedaron con esa costumbre y la siguen llevando a cabo en la actualidad, cosa que contrasta, con la forma en que se conduce hoy en día, en la que parece como si no existiera reglamento alguno y que está permitido manejar como se le antoje a cada quien y no es así, debemos someternos a lo que la ley indica, sin excepción, lo malo es que también ahí las excepciones aplican.

Por otro lado el problema principal del hecho de que personas adultas mayores manejen es que por el paso del tiempo se vuelven algo tercas, aclarando que no todas, y en ocasiones no quieren aceptar que se equivocaron y se niegan a pagar, por ejemplo una multa cuando cometen una infracción o en los casos de percances viales, no quieren aceptar si ellos fueron los responsables del incidente, claro que si esta la autoridad y por medio de peritos establecen la responsabilidad de alguna de las partes o de ambas se tiene que aceptar, tomando en cuenta las pruebas que demuestren que así fue.

En fin, los conductores de tercera bien pudieran ser una buena opción para el transporte público, pues serían más respetuosos del reglamento y del resto de automovilistas, no se sabe si manejarían más lento, pero de que serían incluso más atentos con el pasaje lo serían, claro que no podrían, o al menos no debe ser muy recomendable, someterlos a muchas horas seguidas al volante, ya que su cuerpo ya cansado lo resentiría, pero de que son buena opción, si lo son, al menos esa es la idea.