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Miedo y tradición

Por: Alejandro Velasco | 26 de octubre, 2017 - 03:15 | Opinión |

En estas fechas es común que en las carteleras de los cines se programen películas de terror, suspenso o de perdida alguna parodia de este género cinematográfico, esto se debe a que están cerca dos fechas que se relaciona con cuestiones de los misterios que rodean a la muerte, es el caso del Día de Muertos, tradición mexicana, y del Halloween con su magia, personajes de horror, disfraces y dulces, para no entrar en detalles.

En televisión abierta y de paga no se diga, la gente está en búsqueda de esos contenidos que les producen sensaciones fuertes y entre más se sientan asustados mejor, por ello en esta ocasión decidí hablar de esta atracción que sienten algunas personas a consumir materiales que les produzca el sentimiento de miedo o, en el mejor de los casos para ellos, terror, y la verdad de forma muy particular no entiendo como alguien puede pagar por que lo asusten, pues es exactamente lo que hace quien acude al cine a ver un filme que aborde una historia que provoque miedo a los asistentes; es verdad ese sentimiento nos pone en alerta y nos prepara para la acción, incluso detona ciertas sustancias en nuestro organismo que hacen que podamos correr con mayor facilidad o que tengamos disponible mayor cantidad de fuerza, también agudiza los sentidos, pues todos se ponen más alertas y por lo mismo perciben sonidos, olores y hasta vibraciones que en condiciones normales, pasan desapercibidos.

Por otro lado cuando ese miedo se transforma en terror, entonces pasa lo contrario, el individuo se paraliza y ya no puede escapar ante lo que considera un peligro inminente que puede poner incluso su vida en peligro, en fin son las reacciones que ocurren en cuestión de segundos y que están completamente ligadas al subconsciente, por esa razón son involuntarias.

Sin embargo me es complicado entender que alguien guste de sentir escalofrío, temor de entrar a un lugar sin iluminación, no por temor a caerse o golpearse contra un objeto que no puede ver, sino por la posibilidad de toparse con un ser de ultratumba o alguna clase de monstruo salido de algún cuento de terror que está ahí precisamente para atacarlo.

Para los psicólogos, según una nota de el periódico digital “El Universal” quien gusta de las películas de miedo lo que busca es experimentar sensaciones extremas como el terror sin exponerse a los peligros que ellos representa, por eso se acude a las salas de cine con la comodidad que proveen y con una bolsa de palomitas y un refresco a los lados, que pese a estar inmersos en la historia contada a través del celuloide, sabemos perfectamente que se trata de algo ficticio y que en ningún momento nuestra seguridad está en riesgo, lo malo es que gracias a esos relatos existen individuos cuya mente imagina esos mismos escenarios y personajes pero en su diario vivir por lo mismo, tiene  miedo a la oscuridad o a la soledad, hablando únicamente en los casos en que estas dos condiciones se presentan de forma esporádica y momentánea, pues está visto que como seres humanos uno de los mayores miedos es a quedarse solo en el mundo y por supuesto a la muerte, pues se desconoce lo que va a ocurrir después de terminada la vida.

En fin estamos en los meses en los que a una buena mayoría le gusta asustarse, mientras que otros prefieren reírse de la muerte y conocer más de un personaje a través de sus objetos materiales, sus gustos y creencias, por supuesto acompañado de un platillo típicamente mexicano y de una bebida por lo regular caliente, dado que la temperatura comienza a bajar, al menos esa es la idea.