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En puerta decomisos de chuecos.

Por: Alejandro Velasco | 09 de octubre, 2017 - 03:15 | Opinión |

Mientras que el gobierno estatal se prepara para comenzar una serie de operativos tendientes a detener todo vehículo que circule en territorio estatal sin placas o con algún engomado de cualquier agrupación de supuesta defensa del patrimonio familiar como las denominadas “pafas” o el que se organizaron entre los vendedores de autos usados de “La curva”, -unas calcas de color rojo con un número-,  el municipio se mantendrá al margen de dicha acción y se limitará a sancionar a los dueños de estos vehículos cuando cometan alguna infracción al reglamento de tránsito, pero de ninguna manera por el hecho de no portar placas, al menos, no es esa la instrucción que tengan los elementos de la Dirección General de Tránsito Municipal.

Independientemente de, si se tiene la facultad o no, la verdad es que para quien, si pagó los correspondientes impuestos para traer un automóvil legalmente circulando por ciudad Juárez, resulta injusto que quien, por no tener dinero para el trámite, o porque simplemente se está aprovechando de la situación, pueda manejar con toda libertad y sin temor a la detención, pues eso en nada abona a que se detenga el número de carros que todos los días entran por la aduana de nuestra ciudad.

Y es que las autoridades ya han llevado a cabo algunos aseguramientos de los también llamados “carros chocolate”, con el pretexto de que a bordo de estos se comenten diversos delitos, pues al amparo de que no existe registro alguno de quién es el poseedor, lo utilizan en robos y asaltos y simplemente los abandonan en la vía publica sin que ello represente un peligro de que los puedan localizar, lo malo es que agarran parejo en los casos que se han reportado, como que quien va manejando la unidad al momento de la intervención policiaca es una mujer, madre de familia que lleva a sus hijos a la escuela o alguna persona de tercera edad que de ninguna forma está involucrada en delito alguno.

Pero a lo anterior se suma la cerrazón de las autoridades federales que no tienen intención de dar oportunidad de que quien necesite regularizar un automóvil lo pueda hacer sin mayor problema y solo realizando algún tramite y pagando los impuestos correspondientes, pero sin que esto represente que le salga más caro comprar un carro en Estados Unidos y fronterizarlo o nacionalizarlo como anteriormente ocurría, ya que permitía que varias familias pudieran tener trabajo alrededor de la venta de automóviles usados.

Ahora el costo de regularizar un vehículo, lo vuelve completamente incosteable, pues se mencionan cantidades que llegan a incrementar su precio haciendo que sea más viable uno nacional, claro que eso es lo que pretenden las armadoras mexicanas y por eso hacen tanta presión al gobierno mexicano para que no bajen los impuestos de regularización y que no se amplíe el modelo permitido para importar.

Nada más que quien se compra un carro de mil dólares, es evidente que lo hace porque no tiene el dinero para comprar uno más reciente y de fabricación nacional, por lo mismo, aunque le suban los impuestos de todos modos no se comprará uno nuevo.

Y es que también está el hecho de que los vehículos nuevos tienen el inconveniente de que cuestan alrededor de 140 mil pesos el más barato y se trata de subcompactos que en el mejor de los casos lo más que traen en equipo es aire acondicionado y radio, mientras que uno importado de ese precio, aunque no es nuevo, si tiene todo el equipo que lo hace mucho más cómodo que el nacional y eso también es valorado por el comprador, en fin, no se sabe si con el inicio de las campañas se active algún plan especial de regularización como ha ocurrido en muchas ocasiones, pese a que esa no sea la idea.