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Infame encierro

Por: Manolo de la Laguna | 25 de septiembre, 2017 - 06:12 | Opinión |

Con un severo ataque frontal de alergia, estamos pasando este domingo, completamente afónicos; ya tenemos varios días con el malestar y así y todo, er pasao sábado, fuimos a un festival taurino que se celebró en el lienzo charro "Adolfo López Mateos", aparte de un desfile de charros, escaramuza charra y jineteo de toros criollos, actividades que prolongaron el inicio del festejo taurino, el cual se inició a las ocho de la noche, con la total aceptación de la H. Autoridad.

Mejor ni hubiéramos ido a cubrir dicho festejo, pues el encierro fue infame, indigno de cualquier festejo donde actúen matadores de toros en activo y no solamente aficionaos prácticos; aquello fue un verdadero desorden, un verdadero desastre, maldecimos a la autoridad hasta que nos cansamos, sin importar que son amigos, pero su actuación en el palco, grada, biombo o como le quieran llamar., dejó mucho qué desear.

"Ar señò jué" y sus colaboradores, se les olvidó por completo, revisar, antes del festejo, si estaban dadas las condiciones mínimas que establece el reglamento taurino, para que se efectuara el festejo en  el lienzo del charro, tomando en cuenta que no es, precisamente, una plaza de toros, donde todo debe funcionar bien, reglamentariamente hablando.

Para empezar, los seis becerros, erales, novillos, toros o como los quieran llamar, eran todo, menos animales bravos, no sabemos de qué rancho o de cual rastro sacaron esos pobres animales que se anunciaron pomposamente como de La Concha, pues los seis bichos, en cuanto salieron, debieron haber sido devueltos a los corrales, porque no servían ni para maldita la cosa.

Primero un relajo para que las pequeñas reses salieran al ruedo, se tuvieron que hacer miles de peripecias para poder sacarlos de donde las tenían y que ni la misma autoridad se dio cuenta; luego, cuando mataron al primero de la noche, no había un tronco de mulas o caballos para que lo sacaran, a las quinientas encontraron una vieja... camioneta y por fin, lo sacaron del ruedo; la autoridad, bien gracias; no había caballos para picar y a la autoridad le pasó de noche, y para colmo de los males,  el caballo de pica que salió, vaya usted a saber por qué,  ya no regresó al ruedo en el siguiente becerro y ya no hubo caballos para cumplir el primer tercio. La autoridad $$$$%%%%%%&&&&&.

Y así hasta el infinito, Rafael Ortega, Jerónimo e Hilda Tenorio, en el callejón echaban pestes, al grado de que Rafael, le pidió de viva voz "ar jué" que devolviera la porquería de animal que le había tocado y que manso y todo, lo había prendido de fea manera, destrozándole la parte frontal del pantalón charro, al torero de Apizaco. "Er jué" lo obedeció, siendo lo único en que cumplió.

Hilda Tenorio, con la ira reflejá en el rostro, nos manifestó: Manolo, si estas cosas son de alguna ganadería, deberían desaparecerla; a estas alturas de la charla con la torera, nosotros, conjuntamente con David, el fotógrafo, también estábamos que echábamos chispas, porque eran las diez y media de la noche y a las diez, llueve, truene o "relampaguee", nos cierran el asilo, del cual no debimos haber salido en esta tarde aciaga.

No obstante el dechado de mansedumbre de los animalitos, prendieron, primeramente a Felipe Morales, quien salió muy adolorido del revolcón; luego a un viejo bueno de triponote (parecía la Tonina Jackson), a quien se le ocurrió poner banderillas, el animalejo le comió el terreno, lo prendió de fea manera destrozándole el pantalón charro, dejándole al descubierto las nalgas y las parte pudendas al aire, ante el regocijo del respetable y estando en la tremolina Rafael, ahí fue donde también  el becerro se le arrancó, lo prendió por el estómago y también lo prendió al manso y gordo animal.

Total, una fuerte llamada de atención a la h. autoridad por no haber cumplido mínimamente con su cometido y por no haber remitido a la cárcel al supuesto ganadero si es que estaba allí y por no exigirle a quien organizó er festejo, le devolvieran su dinero a todos los que llenaron las gradas del lienzo charro. El próximo sábado viene el festival taurino salesiano, lo pensaremos detenidamente para ir. Vale.

Por Manolo de la Laguna