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Seguros

Por: Alejandro Velasco | 25 de septiembre, 2017 - 03:15 | Opinión |

Luego de que se presentaran los sismos del 7 y 19 de septiembre en nuestro país, junto con las demás réplicas de movimientos telúricos, ha surgido el interés de algunas personas por contratar pólizas de seguro, tanto de vida como de casas y automóviles, ya que al ver la destrucción total que han padecido cientos o miles de personas en las zonas afectadas, el contar con una protección de este tipo ayuda, a quien lo posee, a salir adelante más rápido que quien no cuentan con ningún tipo de protección, pues aunque el gobierno está haciendo lo necesario para apoyar a los damnificados por los sismos, la realidad es que no  hay dinero que alcance, además de que no es posible que les pueda reconstruir la vivienda a todos los afectados. Mientras que quien sí tomó sus precauciones y decidió invertir en un seguro, la situación le pinta completamente distinta al resto, y es que según información del periódico digital El Universal, algunas compañías aseguradoras están pagando en menos de tres días las sumas aseguradas a los beneficiarios de las mismas, sin mayor trámite que, en el caso de los seguros de vida, presentar el acta de defunción para proceder el pago correspondiente, pero también para quienes perdieron sus automóviles, algunas compañías no les están descontando el deducible, lo que también les ayuda mucho a los afectados, pues ya serán ellos quienes decidan qué hacer con el dinero recibido, ya que pueden comprar otro vehículo o utilizar el recurso para otra cosa que les sea más urgente.

Y es que en nuestro país no contamos con la cultura de los seguros, sabemos del riesgo que existe de que en cualquier momento ocurra una tragedia, pero aun así en ocasiones se piensa que el comprar un seguro es una pérdida de dinero, cuando es todo lo contrario y claro que lo ideal es nunca tener que recurrir a él, pero de ser necesario es mucho mejor tenerlo que enfrentar el problema con lo que se tenga a la mano.

Según datos estadísticos, en nuestro país tan solo el 10% de los mexicanos cuenta con un seguro para proteger su casa habitación o bienes inmuebles, mientras que en el caso de los automóviles, ahí la cifra si es mucho más alta, pues se habla de un 55% del total de los vehículos que circulan en territorio nacional cuenta con una póliza, por supuesto que lo ideal sería que la totalidad tuviera uno de estos instrumentos, pero la buena noticia es que este número crece año con año, y en el caso de los seguros para casa habitación o establecimientos, es menos el crecimiento pero si se da y posiblemente con lo que estamos viendo en la Ciudad de México, Oaxaca, puebla y demás estados donde han padecido de los mismos o el paso de algún huracán, seguramente el interés será mucho mayor.

Lo que es un hecho es que en ocasiones vemos o escuchamos los anuncios de las compañías de seguros y no pensamos en que este tipo de instrumentos son necesarios para en caso de cualquier accidente o contingencia que se presente estar preparado, como que vemos muy lejano el que ocurran, cuando la realidad es que nadie sabe cuándo se puedan presentar.

Es tanto el desconocimiento sobre los seguros que en ocasiones no sabemos que, si estamos pagando una casa con crédito bancario, parte de la mensualidad es para pagar la póliza que protege al inmueble para que en caso de que, por alguna razón, se pierda, cuenta con un seguro que saldará la deuda y el bien quedará liberado, pero también está el seguro de vida del deudor que va incluido en la mensualidad con el mismo propósito.

Como que a las empresas que se dedican a ofrecer seguros les falta mayor promoción para dar a conocer las bondades y beneficios que tiene el poseer un seguro.

Pero también hace falta que el vendedor de seguros sea más un asesor, pues en ocasiones no le dice al cliente todo lo que le incluye su póliza o no le ofrece los extras que en muchas ocasiones por una cantidad muy pequeña de dinero adicional, se obtienen beneficios mucho mayores que con el contrato básico, por ejemplo en el caso de seguros vehiculares, se han presentado muchas ocasiones en los que el asegurado se entera que su póliza solo cubre a terceros, pero no los daños que su propiedad haya sufrido o él mismo luego de un accidente, sino que la protección llega solo a terceras personas, por lo mismo se siente frustrado y piensa que los seguros no sirven o que le están incumpliendo y la frustración se incrementa cuando se entera de que por poco dinero más habría quedado cubierto el propio conductor y los ocupantes que lo acompañaran al momento del accidente, en fin es un hecho que nos falta la cultura del seguro, pero también a la autoridad el incentivar la adquisición de estos instrumentos con algunos descuentos en el pago de impuestos, de esta manera no tendrían el gobierno que invertir tanto en reconstrucción o apoyo a damnificado, pues todos quienes tienen su seguro no lo necesitan y podrán regresar a su vida cotidiana en mucho menos tiempo, al menos esa es la idea.