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¿Quién juzga a los jueces?

Por: Alejandro Velasco | 09 de agosto, 2017 - 03:15 | Opinión |

Ayer comenzó a circular un video en redes sociales en el que se muestra como, aparentemente, el juez 23 de procesos penales del Sistema Penal Acusatorio, Edgar Agustín Rodríguez Beiza, rompe la silla que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México le asignó para iniciar una comparecencia.

En la imagen que está dividida en varias partes, muestra distintos aspectos de la audiencia que está por iniciar, se observa en la imagen más grande al juez que entra en la sala y sin más rompe, utilizando lo que parece una navaja, la vestidura de la silla que utilizaría, para inmediatamente después salirse sin decir nada.

Por su parte empleados que trabajan cerca del juez, afirman que lo que le provocó la molestia fue que la piel de la silla no era la que a él le gustaba, solicitó que le cambiaran la silla, pero al ver que nadie le hacía caso decidió romperla para que entonces el cambio se hiciera por necesidad.

Por lo pronto el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, refirió que una vez que se indague el contexto de los hechos, se procederá, de ser el caso, a aplicar las sanciones administrativas y disciplinarias que correspondan y resaltó que el encargado de la vigilancia, administración y disciplina de los órganos jurisdiccionales es el Consejo de la Judicatura local, además refrendó su compromiso de investigar y sancionar toda acción de cualquier servidor público del Poder Judicial local  de carácter jurisdiccional o administrativo, que no esté apegado a los principios a los que están obligados.

El video ha generado toda una serie de comentarios todos negativos sobre el actuar del juez involucrado, entre los que destacan que por que no mejor regaló la silla a alguna institución que la necesitara y que no le pusiera tantos peros a los materiales de que estaba hecha la silla, otros mencionaron que el funcionario se debe sentir muy digno que consideró que merecía algo mejor, pero la mayoría hicieron referencia a la pésima actitud de un servidor público al que se le paga bastante bien como para que se comporte de forma tan especial con el mobiliario que se le proporciona para realizar su trabajo.

Y aunque el Consejo de la Judicatura local, ya se comprometió a investigar los hechos y de ser necesario aplicar las medidas disciplinarias correspondientes, está claro que en nuestro país, los jueces sienten que son todo poderosos e intocables por lo que nadie puede creer que siquiera se le mencione tal situación porque seguramente no lo consideraran necesario, ya que se menciona que se analizara el contexto en que ocurrieron los hechos, sin embargo no existe justificación válida para actuar como vándalo y menos tratándose de un impartidor de justicia, lo peor es que resulta sumamente injusto que solo por tratarse de un juez se le pase por alto un comportamiento tan reprobable y más porque si un ciudadano común hubiera realizado tal acción, mínimo lo hubieran detenido y obligado a pagar por el mueble, además del maltrato de parte de los oficiales encargados de su detención

Mientras los políticos afirman que la gente está harta de los partidos, cuando la realidad es que, de lo que estamos hartos los ciudadanos es de comportamientos como el anteriormente mencionado, pues el juez no consiguió el puesto por elección popular, sino que se supone que se preparó para ello, y claro tuvo que contar con un padrino que lo impulsara.

Y es que mientras que los funcionarios del nivel que sea no se den cuenta y acepten que trabajan para servir al pueblo y no para servirse de él, las cosas no van a cambiar, ya que se supone que la ley debe ser pareja y a este sujeto debieron obligarlo justo en el momento de haber cometido su acción vandálica a pagar el daño provocado y de no hacerlo detenerlo hasta que el menoscabo fuera resarcido, como ocurriría con cualquier mexicano, pero eso no lo vieron ni lo verán nuestros ojos y menos las cámaras del circuito cerrado y por el contrario seguiremos con este tipo de “servidores” que la verdad hacen de todo menos servir y esa no es la idea.