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Carta de no antecedentes penales.

Por: Alejandro Velasco | 07 de agosto, 2017 - 05:44 | Opinión |

En distintas ocasiones hemos escuchado como defensores de derechos humanos menciona que la carta de no antecedentes penales, debería de desaparecer pues toda persona tiene  derecho a una segunda oportunidad, y lo afirman por el hecho de que quien está en la búsqueda de un empleo que le permita reiniciar su vida después de haber cometido algún delito y pagar su culpa en la cárcel, le resulta muy complicado, pues la mayoría de los empleadores solicitan una carta de no antecedentes penales como parte de los requisitos para otorgar o no, una plaza laboral, esta práctica es muy común sobre todo en la industria maquiladora, pero se ha extendido a la mayoría de las empresas y su único propósito, posiblemente, es que a quien se esté contratando no traiga malas mañas y un documento que permite saber un poco más de la forma de ser de algún aspirante a empleado es precisamente el mencionado documento.

Según Martin Carlos Sánchez, director de la organización Renace, la carta de no antecedentes penales debe desaparecer, si realmente se tiene la intensión de reinsertar a la sociedad a los ex convictos, pues asegura que hace mucho daño y la considera una barrera, dado que si como sociedad se pretende reinsertar a una persona, pero por otro lado se le pide la carta de no antecedentes penales le cierran las puertas y se le niega un derecho humano, que es el derecho a un trabajo lo que podría orillarlos a la reincidencia

Sánchez afirma que en las cárceles hay mucha gente inocente o que están por delitos menores, pero reciben penas altas, los internan y aunque tienen derecho a la libertad, esta no ha sido procesada por carecer de dinero para reparar el daño, agrega que hay quienes ya cumplieron su sentencia, pero no se les proceso su beneficio, o hay quienes no pueden pagar la reparación del daño, pero además no se les fijó fianza, e insiste en que muchos de los encarcelados están por delitos menores como robarse unos cigarros o cervezas, pero en el viejo sistema, a todos se les mandaba a la cárcel, por lo que resulta injusto que carguen con ese error toda su vida.

Y tiene razón, pues también son muchas las historias que se cuentan en ese sentido, pero no todos los casos son así. Recientemente se presentó la detención, en nuestra ciudad, del presunto homicida de una mujer cuyo cuerpo fue localizado en la cajuela de un vehículo de reciente modelo. Según información del fiscal de la Zona Norte, Jorge Nava, el probable responsable contaba con orden de aprehensión por el delito de violación.      

La detención ocurrió a las 11 de la noche del martes primero de agosto, luego de que las autoridades rastrearon los registros del conductor del vehículo del servicio Uber en el que fue localizada la víctima, por lo que se pudo establecer su identidad.                         

En este caso en particular, la policía pudo detener al posible asesino gracias a que, quienes trabajan en la empresa de transporte Uber, ya sea como conductor o socio deben proporcionar toda su información, pues quien contrata este servicio tiene acceso al nombre y fotografía del chofer del vehículo que lo va a trasladar, pero además la empresa cuenta con toda su información y la del automóvil, además de monitorear todo el movimiento que el vehículo utilizado hace cuando está activo, lo que permite, en caso de algún reclamo, comprobar trayectoria y demás detalles, cosa que en esta ocasión en particular sirvió para poder ubicarlo y detenerlo.

Lo que sorprendió es que este hombre ya tenía orden de aprensión que por alguna razón no se había cumplimentado, pero salió al momento de que los policías investigadores procesaron el nombre de probable responsable.

Muy posiblemente en este caso el dueño del vehículo que contrató al chofer omitió solicitarle su carta de no antecedentes penales, pues de haberlo hecho, habría salido la información y, aunque los hubiera no existen, posiblemente se habría podido evitar la muerte de una persona.

Por lo anterior es que la única forma en que las empresas se protegen y al mismo tiempo a su personal de un posible mal elemento que afecte su ambiente laboral, es conociendo los antecedentes de quien piensa contratar.

Y es que, aunque parece injusto no otorgar una segunda oportunidad a quien cometió un delito, la realidad es que, con nuestro sistema de rehabilitación o reinserción social, quienes han sido encarcelados salen peor de como entraron a la prisión, pero también si no existe castigo, la conducta inapropiada se repetirá, como en el caso referido.

A final de cuentas lo que pretenden los empleadores, es proteger a su personal y su patrimonio, al menos esa es la idea.