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Fieles a su costumbre los Indios coquetean con el fracaso

Por: Francisco Gómez de la Fuente | 04 de agosto, 2017 - 10:40 | Deportes |
Net Noticias | Gregorio Ibarra V

Ciudad Juárez, Chih.- "Estamos al borde del precipicio, pero daremos un paso adelante" dijo hace ya algunos ayeres el candidato a la presidencia municipal de un pueblo rabón durante su campaña.

La frase provocó una carcajada general entre los asistentes al mitín pueblerino.

En su momento las palabras del aprendiz de político cayeron en gracia, pero si esas mismas palabras se utilizan para describir la actual situación de los Indios de Juárez en la ronda final de la temporada 2017 de la Liga Estatal de Beisbol Chihuahua como que pierden mucho de su encanto.

Y es que así están los Indígenas, a un paso de irse al precipicio y agregar un año más a la sequía de títulos estatales que está a punto de llegar a los diez y siete.

A estas alturas de la temporada el equipo luce por momentos como un millón de dólares y de pronto, sobre todo a la hora cero parecen - salvo honrosas excepciones - un montón de maletas tratando de jugar beisbol.

A sus ya añejos problemas de la falta de un rol de abridores confiable - es más, este año de un rol de abridores, así nomás - a la endémica debilidad de su cuerpo de relevistas y la escasa disposición de muchos de sus elementos para aplicarse en el terreno de juego la tribu le agregó este año un cambio de manager a la mitad del río y un estira y afloja por cuestiones de pesos y centavos coronado por una "guerra de bonos" que no tiene ni pies ni cabeza y que más bien parece - piensa mal y acertarás, dicen - una cortina de humo para ocultar problemas más serios al interior del equipo.

Después de un rol regular lleno de altibajos los Indios consiguieron su pase a la ronda final y ahora están contra la pared y a punto de colgar los arreos para irse a las gradas y ver la continuación de la llamada Fiesta Grande del torneo estatal como simples aficionados, algo que ya se les está volviendo una especie de tradición.

No faltará quien defienda lo indefendible con el sobado argumento de que los teporacas han sido subcampeones varias veces en los últimos años, pero el caso es que lo aficionados juarenses, los auténticos, los que no acostumbran usar cachuchas con doble visera ni camisetas de dos vistas que se voltean sin pudor cuando viene el equipo de su terruño, están deseosos de que sus Indios sean CAMPEONES y además - comprobado - nadie se acuerda de los segundos lugares.

Ya no falta mucho para que podamos comprobar si la gente que dirige Aarón Soto saltará al terreno de juego dispuesta a echar el resto, a morirse en la raya para conseguir un boleto para las semifinales o si por el contrario, ya decidieron dar ese paso que los lance al precipicio para terminar de una buena vez con un nuevo episodio de esta película que ya nos estamos acostumbrando a ver cada año.

El Estadio Juárez (ya sin él Vive) será el escenario ideal para que sepamos de que están hechos estos Indios del 2017.

Allá nos vemos.

Salud.