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Prohibida la delfinoterapia

Por: Alejandro Velasco | 02 de agosto, 2017 - 03:15 | Opinión |

En la ciudad de México quedó prohibido por ley la utilización de delfines en espectáculos públicos y privados, así como terapia, esto luego de que fue aprobado el dictamen de reformas a la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos y la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México, en el mismo se establecen multas económicas que van desde los 113 mil pesos, hasta los 300 mil 960 pesos para quienes violenten dicha normatividad.

Xavier López Adame, líder de la bancada del Partido Verde Ecologista de la Asamblea Legislativa dijo que se concederá un periodo de gracia de tres meses para que los propietarios de delfines puedan encontrarles un lugar adecuado y que no queden en desamparo, y afirmó que en cuanto a la prohibición de la delfinoterapia se da porque, según el legislador, no existe evidencia científica de que estos tratamientos ayuden de forma efectiva a las personas, sin embargo habría que preguntarle a los familiares sobre todo de niños que han recibido tratamiento de delfinoterapia que tan cierto es esto, puesto que ellos afirman que han visto avances significativos en sus hijos luego de experimentar el nadar con estos animales.

Y es que cuando a un padre de familia le dicen que su hijo puede mejorar si practica cierta actividad, no dudará en llevarla a cabo con tal de ver un avance en su pequeño y pese a lo que asevera el diputado del verde, la realidad es que existen testimonios de gente que afirma haber visto un notable avance en quienes han llevado este tipo de terapias; y para un padre de familia no se trata de encontrar evidencia científica, basta con ver resultados positivos para creer e insistir en continuar con el tratamiento, pues está visto que el simple hecho de convivir con una mascota, de cualquier tipo, mejora de entrada el estado de animo de quien padece de alguna enfermedad sobre todo de índole psicológica, por lo mismo, la delfinoterapia seguramente seguirá buscándose por parte de quien considere le podría beneficiar, lo malo es que si se vive en la Ciudad de México ya se les complica por dicha prohibición, pero más a quienes ya llevan cierto tiempo llevándola a cabo y de pronto la van a tener que suspender debido a que los legisladores consideran que lo primero es el bienestar de los animales antes que el de los humanos, y en este caso específico de los niños, puesto que a ellos va dirigida dicha terapia que influye en condiciones como; depresión, desarrollo del lenguaje, síndrome de down, autismo, cáncer, estrés, ansiedad, psicomotricidad, autoestima, motivación, hiperactividad, fobia social, dificultades comunicativas, etc.

En todos los anteriores ¿qué se les va a decir a los padres de niños que vieron avances en sus hijos?, simplemente ¿que ya no podrán continuar con el tratamiento? Por qué los legisladores del Partido Verde decidieron que es más importante el bienestar de los delfines que el de sus hijos, no lo sabemos, pero lo que si es que resultará muy duro el quitarles esa esperanza de una vida mejor con una terapia que incluye la convivencia con delfines.

Y muy posiblemente los diputados del verde tengan razón y no exista evidencia científica que compruebe tal beneficio, pero hay muy diversos casos de gente que sana utilizando ciertos estímulos que tampoco está comprobada científicamente su eficacia y aun así funcionan.

Por supuesto que nadie está en contra de que se respeten los derechos de los animales que como seres vivos deben tener para prevenir abusos, pero tampoco se trata de exagerar al grado de prohibir terapias que bien podrían llevar a una persona a mejorar alguna condición, lo que sí se debería de hacer es supervisar que se le dé un trato digno a las especies y si en algún momento se detecta que se cometen abusos, entonces si proceder en consecuencia como en los casos de espectáculos, en los cuales se adiestra a los animales a través de castigos, cosa que no en todos los casos ocurre.

Por lo pronto en la capital del país ya es ilegal la delfinoterapia, así que muy seguramente esto después se verá en los distintos estados de nuestra república mexicana, situación que afectará no solo a quienes reciben el tratamiento, sino también a quienes lo proporcionan, perdiéndose fuentes de empleo de las bien pagadas ya que un terapeuta es un profesionista que a través del estudio y en algunos casos de la especialización consiguen ese nivel que le permite tener un nivel de vida mas o menos decoroso y se supone que se trata de conservar esas fuentes de trabajo, al menos esa es la idea.