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Columna Dominical

Por: Redacción | 16 de julio, 2017 - 01:09 | La_Neta |

Este sábado la ciudad fue azotada por una tromba que afectó la circulación y la normalidad, en diversas áreas de la mancha urbana. 

Una vez más los noticieros se saturaron con imágenes que describían cruceros inundados, vehículos bajo el agua, apagones de luz, caos en los semáforos, etc.

La ciudad desarticulada, rebasada por los elementos, postrada bajo unos nubarrones que amenazaban sobre nuestras cabezas, con la indeseable promesa de más lluvias.

Y es que la naturaleza, en su inefable sabiduría, tiene un orden estricto y preciso. Ella sigue su curso, su camino, y hay de aquel que se atraviese.

Recuerdo perfectamente las palabras de un líder de colonos, sabio como se puede ser a los 80 años de edad: “Las aguas tienen una memoria extraordinaria y los políticos todo lo olvidan”

Cada vez que por azares naturales nos llega un año llovedor vuelve a comenzar la historia, que es la misma, las mismas noticias, las mismas imágenes, los mismos discursos, los mismos problemas, y las mismas “soluciones”.

Tal parece que a los políticos les parece más redituable andar repartiendo cobijas y despensas después de la tormenta, que prepararse para que no vuelva a ocurrir el desastre.

Siempre tienen a la mano la explicación de cajón, en Ciudad Juárez no llueve tanto como para justificar una multimillonaria inversión en el drenaje pluvial. La verdad es que ningún político se resigna a enterrar su obra.

Pero el drenaje pluvial no es la única solución al problema. Muchas acciones pueden hacerse en la superficie para canalizar las aguas. Es incomprensible que se inunde una ciudad junto a un rio seco.

Hace más de 50 años que se hizo una gran obra hidráulica en defensa de nuestra población. Con ella nuestra urbe se ha salvado de desastres peores. Me refiero a la barrera de los diques de contención para amansar las aguas broncas de la Sierra de Juárez.

Debemos dar gracias a la inteligencia y visión de un hombre como el Ing. Ochoa Cunningham al emprender una obra de tal magnitud. Pero de eso ya paso más de medio siglo y no se ha dado el siguiente paso.

Las aguas tienen una memoria extraordinaria… y los humanos, quizá, solo recuerdos y en la mayoría de los casos amargos como los de 2006 o 2008.