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Profesionistas frustrados

Por: Alejandro Velasco | 10 de julio, 2017 - 03:15 | Opinión |

Mario Barrios, representante de la Organización Internacional del Trabajo dio a conocer que en Chihuahua los empleos se generan principalmente en grandes empresas, donde destacan las extranjeras y en un muy bajo nivel las medianas y pequeñas empresas –Mipymes-, ya que por cada 2 mil 400, el 35% se encuentran en la informalidad, es decir no cuentan con registro en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ni ofrecen Seguro Social, mientras que en los demás estados mexicanos y otros países son justamente las pequeñas y medianas empresas las que ofertan el mayor número de empleos formales, pues ofrecen seguridad social, seguridad en el trabajo, no contaminación en el entorno y demás principios básicos de integridad, además de salarios justos.

Y sobre esto último, -salarios justos-, según información del periódico El Universal que se basa en estudios de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, los trabajos mejor pagados de nuestro país, proporcionan sueldos que van de los 15 mil a los 19 mil pesos mensuales, mientras que para obtener esos ingresos los jóvenes deben estudiar profesiones como ingeniería de transporte, finanzas, actuario, farmacéutica, ciencias de la tierra y la atmosfera, ingenierías ambientales y en desarrollo sustentable, mercadotecnia y publicidad, ingenierías petrolera y de minas, ingenierías en electrónica, telemática y robótica, y física.

Y desafortunadamente con estos datos es que podemos deducir por que el enojo de buena parte de la población para con la clase política, ya que sus ingresos superan y por mucho lo de las mencionadas profesiones, que se supone son de las mejor pagadas, pero que ninguna llega a los 36 mil pesos mensuales que es, por ejemplo, lo que gana un regidor en nuestra ciudad más prestaciones, lo que lo eleva por encima de los 60 mil pesos mensuales; qué decir de los diputados que superan los 130 mil pesos, mientras que los magistrados y jueces rondan los 400 mil mensuales, en este último caso si se requiere de cierto nivel de preparación académica, mientras que en los dos primeros, no es necesario; lo malo es que ni así quienes ostentan un puesto público se esmeran en realizar un buen trabajo que beneficie a la mayoría con mejores servicios y más obras por los impuestos que todos aportamos a los distintos niveles de gobierno.

También debido a los bajos salarios y la falta de espacios donde ejercer sus profesiones, es que algunos egresados deciden iniciar un negocio, aunque con ello se caiga en la legalidad, ya que les proporciona mejores ingresos sin la obligación de pagar impuestos.

Y es que las autoridades tampoco apoyan mucho a la hora de hacer más fácil y rápido el aperturar, como ahora dicen, una empresa del giro que sea, por lo menos así lo denuncia constantemente Cristina Cunningham, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC) en Juárez, quien afirma que es tal la cerrazón de las autoridades, que para expedir una licencia de funcionamiento, les piden que cambien de giro o de plano mejor cierren, como quien dice, si no les gusta que se vayan, y así está muy complicado pues por un lado piden a los empresarios generar más empleos bien pagados y por otro no les dan las facilidades para iniciar o ampliar  sus negocios.

A final de cuentas la generación de plazas laborales es responsabilidad compartida, por un lado, los empresarios que decidan arriesgar su capital y por el otro las autoridades que brinden todo el apoyo y las facilidades para que ello ocurra, pero si no se ponen de acuerdo, seguiremos con la misma tendencia en la que los profesionistas prefieren la informalidad o de plano ponerse a trabajar de choferes de Uber, oficio para el que no se requiere de estudiar una carrera universitaria, pero lo malo de esto, es que en las universidades no estamos preparando a nuestros jóvenes para que cuando terminen sus carreras no se limiten a buscar empleo en su lugar de origen, sino que se les abra el abanico a oportunidades laborales en otra ciudad, estado e incluso fuera del país, pero como los educamos únicamente para buscar trabajo, en algunos casos no se les ocurre pensar en emplearse fuera de México, creen que para eso deben tener nacionalidad estadounidense, cosa que ya no es tan necesaria, pues si se tiene la suficiente preparación, pero sobre todo actitud, seguramente podrán conseguir empleo donde quieran.

Otro tema también en cuanto a los profesionistas es que se les ha inculcado que se trabaja nada más por el dinero, cuando se supone que se debe elegir una carrera tomando en cuenta los talentos de cada quien y el gusto por la actividad, es así como nos encontramos con muchachos que estudian cierta carrera por que así lo decidieron sus padres o para seguirle en la empresa familiar, pese a que no les resulte nada atractivo; el resultado, personas insatisfechas, porque aunque pudieran recibir una buena remuneración económica, están laborando en algo que no les gusta y de eso no se trata, pues pasarán, por lo menos la tercera parte de su vida en el trabajo, por lo que lo ideal es trabajar en lo que realmente les apasione, al menos esa es la idea.