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Es el Momento de la Definición Histórica

Por: Carlos Angulo Parra | 05 de julio, 2017 - 06:01 | Opinión |

En mi libro intitulado Última Instancia, publicado el año pasado, editado por Grupo Editorial Indicador Político, refiriéndome a que el mundo y nuestro país están a punto de tener un gran quiebre histórico/político, derivado del hartazgo de la sociedad ante el abuso de las estructuras de poder, fomentado por las nuevas tecnologías de la información que hacen que prácticamente ya nada quede oculto, manifesté lo siguiente:

“Existen en México innumerables estructuras de poder que operan al margen de la ley y de las reglas más elementales del juego. Hay estructuras de poder formal en México, que sirven exclusivamente a intereses particulares que lo único que les interesa es mantener sus privilegios, ya que consideran que nuestro país es de una riqueza y aguante inacabable.

Pero también tenemos indicativos de hartazgo, no sólo en la sociedad civil en general, sino de muchas estructuras de poder que han comprendido que no podemos seguir así por tiempo indefinido. Que antes de que sucedan acontecimientos que nos lleven a mayores deterioros en nuestra calidad de vida y perspectiva a futuro, a través de liderazgos mesiánicos o dictaduras militares u oligárquicas, podamos generar una tendencia que haga que las cosas se ordenen.”

Aunque en principio, mis conclusiones se pueden ver, en primera instancia, como pesimistas, considero que, en última instancia, como se titula mi libro, hay ahora en nuestro mundo, y más aún en México, innumerables posibilidades y medios para hacer que las cosas se mejoren y nos vayamos hacia la creación de nuevos paradigmas de desarrollo democrático que nos lleven a un desarrollo humano adecuado y generar condiciones de bien común.

Todo lo anterior, siempre y cuando se dé una situación indispensable: que la sociedad civil no se quede quieta esperando que el maná le caiga del cielo.

Ese precisamente es el mayor riesgo que tenemos como Nación, que esperemos que otros (peor aun los que conocemos como los de la “clase política”) se encarguen de que las cosas cambien para bien.

En recientes fechas hemos tenido regresiones democráticas de espeluznar, con los acontecimientos electorales en el Estado de México y en Coahuila, que han impulsado a nuestra clase política a realizar movimientos para prepararse para las elecciones del 2018. Al respecto, soy de la opinión de que lo peor que le puede suceder al país es que la sociedad civil se quede expectante de los “arreglos” y movimientos que pretende hacer la clase política.

Ante la amenaza de una regresión democrática que puede venir de un gran fraude electoral proveniente del PRI-Gobierno o del surgimiento de un liderazgo mesiánico como el que se nos puede dar por la vía democrática con López Obrador, o peor aún, el surgimiento de un golpe de Estado promovido por los militares, con el apoyo de la extrema derecha, los ciudadanos de buena fe de nuestro país, pertenezcan o no formen parte de la “clase política”, debemos de generar un gran movimiento hacia la legalidad, en transparencia y la plena institucionalidad de nuestros órganos electorales.

Los ciudadanos debemos presionar al máximo al régimen de Peña Nieto, con apoyo de organismos internacionales y la presión de organizaciones como la OEA y la ONU, a que el comportamiento del gobierno no sea como el que ocurrió en los Estados de México y de Coahuila. Debemos también presionar al INE a que sus consejeros se comporten con total apego a los principios democráticos y no como corifeos de las cuotas de poder impuestas por los partidos políticos.

Debemos pugnar porque los gobernantes se comporten ajenos a los procesos electorales y no influyan en sus partidos a que salgan sus favoritos en los miles de candidaturas que estarán en juego.

La libertad democrática debe de empezar desde los partidos políticos. Es menester que las organizaciones de la sociedad civil a nivel nacional hagan un gran manifiesto hacia el comportamiento ético de nuestros gobernantes, partidos y grupos políticos, por dejar en libertad y en manos de los ciudadanos las diversas candidaturas que se avecinan.

Estamos en la sociedad civil en el momento adecuado para impedir que los intereses de grupos políticos de control de poder, que están para hacer negocio y enriquecerse con lo que aportamos los mexicanos al país, sean los que realicen sus movimientos para salir adelante con sus intereses mezquinos, haciendo a un lado a los ciudadanos productivos, trabajadores y comprometidos con el bien común.

Los tiempos no son los ordinarios, estamos en el momento del quiebre histórico del Siglo XXI, no dejemos ir la oportunidad de reencausar a nuestro país, para que no quede trunco nuestro desarrollo democrático que tanto trabajo, dinero y esfuerzo nos ha costado.

Última Instancia

Por.- Carlos Angulo Parra