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Cóndor desplumado

Por: Manolo de la Laguna | 28 de junio, 2017 - 05:53 | Opinión |

Mardita sea la hora en que The New York Times, publicó en días pasados, que el gobierno peñista espía a los mexicanos, no hemos podido dormir ni comer de tanta preocupación, comprendemos a las Carmen Aristegui a los Carlos Loret y demás pataratos de los medios informativos, que han creído que el periódico gringo, acaba de descubrir el agua tibia, el agujero de las coladeras, que la riata se revienta por lo más delgado; que el espionaje no debería existir, ¡correcto!, dijo Heriberto, pero desde que se inventó er teléfono ¡coño!, -escribe un extelefonista, para alguna aclaración- nació el espionaje en el mundo y ahora en pleno siglo XXI y con la cibernética a todo lo que da, todos los gobiernos de  esta aldea globalizada, por razones de seguridad nacional, espían a tirios y troyanos, sean periodistas o no y les parezca bien o mal, a todos aquellos que no tienen tranquila su conciencia. 

En lo personal, acabamos de dar de baja nuestro teléfono fijo y el celular, no vaya a ser el diablo y nos espíe Quiquín, a través de una de las dependencias gubernamentales; esperemos que de una vez por todas y con tanto ruido que se hizo por Pegasus, el malware espiador, las aguas recobren la calma y los agitadores profesionales (hoy activistas), conjuntamente con los defensores de derecho humanistas, se tranquilicen y puedan seguir disfrutando del dinero público que reciben, que al fin y ar cabo, es su "modus vivendi". 

De todas maneras @@@@¢¢¢∞∞∞¬¬¬#### , el New York Times y vayamos al arte, sí, al arte taurino donde nos enteramos que nuevamente el cóndor andino ha vuelto a ser desplumao, ahora en Badajoz, pues la semana pasá, Andrés Rocarrey, volvió a ser corneado o cornado o empitonao o como se conjugue este verbo irregular, por un toro  de la ganadería de El Pilar, siendo la herida en el muslo derecho, pero  de las que, afortunadamente, fuera del dolor, no ponen en peligro la vida.

Qué pasa con este novel torero que se ha mantenido en primer plano en las plazas de toros hispanas, no lo sabemos, lo que sí se nos "afigura" es que... o er chico no domeña la técnica del Arte de Cúchares y en su afán de triunfo, pierde el valor sereno que debe tener todo torero y se coloca en los terrenos de la temeridad, que pueden llevar, más rápidamente, a la cornada o a la muerte, y este chaval, es más lo que ha estado en los hospitales, que en el ruedo y de tanto hoyo, el valor se escapa, se escapa, por los tremendos agujeros.

Lamentamos los percances de este esteta luciferino -por el traje de luces-, pero por favor alguien dígale a este cóndor desplumao por tanta corná, lo dicho por Luis Carlos José Felipe Juan de la Cruz, Fernández y López Valdemoro, mejor conocido en er bajo mundo de los toros como Pepe Alameda, su frase inmortal: Un paso adelante y muere el hombre, un paso atrás y muere el arte. Vale.

Por Manolo de la Laguna