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Congruencia…

Por: Alejandro Velasco | 19 de junio, 2017 - 03:15 | Opinión |

“Congruencia” es una palabra que le escuché en varias ocasiones al dueño de un medio de comunicación a quien le tengo mucho respeto, pues en mi opinión fue alguien que le aportó mucho a los medios de comunicación en Juárez, concretamente a la radio, ya que puso en práctica conceptos que importó de otros países y que ayudaron a hacer que la industria creciera de forma importante, y me refiero al señor Ángel Beltrán Lucero, quien, entre otras cosas, decía que tal concepto –congruencia- hablaba mucho de quien lo llevaba a cabo, sobre todo entre el decir y el hacer, dado que si efectivamente existía la congruencia en esas dos acciones, se trataba de personas en las que se podía confiar sin ningún problema, pues no se presentarían sorpresas desagradables que después se pudieran lamentar.

Actualmente y sobre todo en redes sociales, podemos ver a infinidad de personas que escriben una cosa en el mundo virtual, pero actúan de otra forma completamente diferente en el mundo real, o viceversa, en su vida cotidiana afirman ser personas que están a favor de, por ejemplo la verdad y se dicen hartos de la supuesta manipulación de la información, pero publican noticias que saben perfectamente que son falsas, como si se tratara de una verdad indiscutible, quedándose callados cuando alguien les cuestiona, de dónde sacaron tal dato o lo dudoso de su fuente, pese a que su publicación ya generó numerosos comentarios basados en esa “fake news” como califica Donald Trump todo lo que algunos medios dicen de él, pero no le gusta.

Y es que resulta increíble como en las redes sociales, mucha gente denuncia eso que le comentaba, la supuesta manipulación de los medios de comunicación, y los culpa de todo lo malo que pasa en nuestro país; pero cuando llega a ver alguna publicación en la misma red social que no coincide con su forma de pensar, la calumnia y la llena de calificativos y afirmaciones en un estilo que ni el más influyente de los medios en el mundo lo haría. ¡Ah!, pero como lo dice alguien que se supone es un ciudadano, lo que está haciendo es ejercer su derecho a la libertad de expresión, aunque no tenga una sola prueba o dato duro que sustente su afirmación. Y resulta aún más increíble cómo, gente que trabaja en un medio de comunicación, en cualquier modalidad. y a través de este ha emitido todo tipo de mensajes y juicios sin que se le censure en ningún momento; habla de los medios como si no estuviera en uno, cuando quien trabaja en algún medio de comunicación, irremediablemente es parte de él, y si afirma que manipulan la información sin aclarar que no todos lo hacen, prácticamente se está incluyendo así mismo en sus dichos.

Por ello la importancia de ser congruentes, sobre todo, en el decir y el hacer. Nadie se puede asumir como paladín de la verdad y honestidad si publica o comparte una noticia falsa sabiéndolo de antemano, o quedándose callado cuando se da cuenta, que en su afán de darse a notar no investigó un poquito para confirmar que su publicación carecía completamente de las evidencias suficientes que le dieran sustento.

Todo lo anterior se lo comento, precisamente porque, sobre todo la red social Facebook esta inundada de información falsa que, como dicen algunos internautas “la dejan por ahí, y se retiran silenciosamente”, sabiendo que lo que pusieron es mentira, pero como les sirve para darle fuerza a lo que ellos piensan, la dejan y se limitan a leer la serie de comentarios que surgen alrededor de una noticia falsa.

Y las preguntas que me asaltan son; ¿Cómo puede, alguien afirmar que está cansados de las mentiras, si publica mentiras?, ¿Cómo criticar una forma de gobernar, cuando se han obtenido beneficios de la misma, ya sea directa o indirectamente?

Definitivamente son preguntas que la única respuesta que tengo es; que se trata de personas incongruentes entre el decir y el hacer.

Y muy posiblemente todos conocemos a una o más personas así, en lo personal he visto con tristeza dos casos cercanos, mismos que, aunque se les den los argumentos de que lo que afirman no es verdad, se aferran a su versión, y en situaciones como esas lo mejor es tratarlos de “lejecitos” como luego decimos, pues de plano se trata de relaciones que no nos van a dejar nada bueno y se supone que, como integrantes de una sociedad, debemos relacionarnos con quienes nos ayuden a crecer, no a empequeñecernos, al menos esa es la idea.