31.5°C / 88.7°F
$16.74 - $17.83

¿Quién es el Hombre del Sombrero?

Por: Valeria Goche | 13 de junio, 2017 - 19:05 | Revista |
Redes

Ciudad Juárez.- La noche del encuentro tuvo una pesadilla particularmente vívida que la despertó. Tras intentar, sin éxito, levantar a su abuela, decidió ir a buscar a su madre, pero antes de eso miró por la ventana. Y ahí estaba.

El sombrero, siempre es el sombrero. Siempre es una sombra y siempre es el terror.

Durante mi infancia navegué, quizá como todos los niños, entre cuentos e historias de horror. Hablaré de una de ellas en particular, pues es una leyenda familiar que volvió a cobrar vida casi 20 años después.

¿De qué estoy hablando? Contaré brevemente la experiencia de Lluvia, una joven que tuvo un encuentro con el espectro del que escribiré: El hombre del sombrero, a quien me referiré en adelante como HdS.

En sus palabras fue así:

“Cuando llegué a vivir ahí (proveniente de Chihuahua, capital), me volteaba mis fotos, en las noches que estudiaba le bajaba, cambiaba o apagaba la radio, me tiraba las cosas que tenía en mi buró… Una noche, que me levanté para ir al baño lo vi. Aunque estaba todo oscuro su silueta se veía perfectamente.

Estaba recargado en la pared, junto a la puerta de la recámara de mis papás, con las manos en las bolsas de la gabardina, la cabeza agachada.”

Actualmente Lluvia está segura de que el responsable de las cosas extrañas que le ocurrían era el HdS, en la familia incluso lo bautizaron como “Omarcito”, y bajo ese seudónimo, yo también recuerdo que le hablaban y pedían que no hiciera travesuras.

“Cuando lo vi, me regresé rapidísimo a mi recámara y prendí la luz. Luego me asomé al pasillo para ver si estaba todavía ahí, pero gracias a Dios ya no lo vi”.

Los hermanos de Lluvia, me contaban ocasionalmente de otras experiencias más típicas, como que se escuchaban ruidos en la cocina, o intentos de comunicarse con el tal Omarcito, pero la vivencia con el HdS fue la más impresionante y como tal, se quedó grabada en mi memoria.

Pensaba en ello de vez en cuando, pues las leyendas e historias de terror están a la orden del día en nuestra cultura, y debo decir, honestamente, que no soy seguidora del tópico paranormal.

Aún así, esta anécdota volvió a mí como una especie de flashback en octubre del 2016, cuando veía un programa, tenían de invitado al actor Eduardo Garza, quien narró su experiencia: “Vi la silueta, es un señor que se ve como con un abrigo y un sombrero como antiguo (…), delgado, alto. Lo fui siguiendo, llegué a la puerta, lo estaba viendo por la ventanita (de la puerta), abro la primera ventanita y cuando veo otra vez, ya no estaba”.

¿Qué? ¿Un sombrero y gabardina?, pensé, ¿cómo puede ser?. Hice las preguntas de rigor. Le pregunté a Lluvia si conocía a Lalo Garza (podía ser), si le había contado del mentado Omarcito, y le envié el video.

Minutos después me aseguró que no conocía a Eduardo y, por ende, no le había contado de su experiencia, pero sobre el HdS descrito por él dijo:

“¡Sí, ese es el cabrón que me asustó!”.

Ahora empezaba a despertar mi curiosidad. ¿Quién es ese Hombre del Sombrero? ¿Cómo puede ser que, si no se conocen, vieron al mismo espectro? ¿De dónde viene? ¿Qué significa?.

En las semanas siguientes escuché más transmisiones similares y en diferentes sitios. Volví a escuchar mencionar al HdS en al menos otras tres ocasiones y todas en distintos estados de la República. Entonces me decidí a investigar.

Un vistazo rápido por los buscadores de internet me hicieron comprender, literalmente en segundos, que el HdS no es un ente exclusivo de México, ni siquiera de Latinoamérica, sino que ha sido visto en todo el mundo. En inglés le dicen “Hatman” y su descripción podría encajar con la de Barón Samedi, una deidad del Voodoo Dominicano, espíritu de la muerte.

Preguntando entre conocidos y desconocidos, di con Luci, una estudiante del Instituto de Ciencias Biomédicas de la UACJ, aunque en realidad ella no quiso hablar mucho del tema, su hermano me confió que lo ha visto varias veces.

“A veces sólo veo de reojo que pasa, otras (siento) que se me queda viendo desde lejos”.

Le pregunté qué tipo de sombrero lleva y, luego de pensarlo unos momentos, me pregunta a su vez si he visto la película de Babadook.

Admito que no, pero inmediatamente busco en internet, para encontrar múltiples imágenes como esta:

“Algo así”, me dice, “pero sin las facciones del rostro”.

El tipo de sombrero parece ser importante. Los cientos y cientos de testimonios identifican dos. El de copa, y el tipo fédora, “Parecido al de Al Capone, no sé cómo se llame”, indica Lluvia.

Las experiencias en torno a los avistamientos del HdS difieren, curiosamente, de acuerdo al tipo de sombrero que el ente lleva, y explicaciones paranormales diferencian su significado, pues mientras el segundo no suele ser más que una aparición que, así como llegó, se desvanece, el primero parece tener más sustancia, y llega o se va andando, como si fuera una persona normal.

El tipo con fédora causa, claro, una sensación de miedo en la persona, como es el caso de Andrea, una joven juarense que me platica que lo ha visto una sola vez, cuando tenía 8 años.

Andrea explica que iba a entrar al baño, cuando sintió que alguien entraba antes.

“Por curiosidad alcé la mirada y sólo vi una sombra con un sombrero que salía y se desvanecía. Me asusté y salí corriendo gritando ‘¡mamá!”. Le contó pero su madre no le creyó.

Por otra parte, si lleva sombrero de copa o “De catrín”, señalan algunas personas, entonces se le asocia a una sensación de pánico, la seguridad de ser observado y energías y sucesos negativos tras la experiencia.

Además, aunque la leyenda más famosa relacionada al HdS dice que éste habló a la niña Rebeca, y le dijo “Esta es tu última oportunidad”, para después desaparecer, los incontables testimonios apuntan al otro lado.

Este espectro no se comunica, al menos con palabras.

Bien. Habiendo revisado gran cantidad de información en las redes, llegó el momento de consultar con profesionales, así que me acerqué con Andrés Rocha, sociólogo y profesor en el Tecnológico de Monterrey, y con Juan Antonio Amezcua, periodista de lo paranormal, con libros publicados e incontables participaciones en programas de radio y televisión, para espacios con seriedad tal como la de National Geographic.

Aunque en internet descubrí la popularidad de las leyendas e historias en torno al HdS, ni Andrés ni Antonio habían escuchado hablar de él, pero tienen sus teorías.

Al primero le pregunté cómo es que las personas, sin conocerse entre ellas, en diferente tiempo y en distintos estados de la República, hablan de un mismo espectro.

Su respuesta llega de inmediato y apunta que el fenómeno tiene explicación desde lo poblacional.

“Cuando los grupos de personas comienzan a viajar, a irse a otros lugares, surgían del centro hacia otras partes (del país), norte, sur, noreste, noroeste. No sólo viajaron con sus pertenencias, sino también con sus historias”.

En el ámbito psicológico añade que las personas de forma consciente o inconsciente vamos guardando información, es decir, podemos tener nuestra atención en cierto punto, pero se obtienen retazos de lo que se está diciendo en otro lado.

“Y eso se va guardando en nuestro cerebro y de repente salen esas ideas (…) no es nada más que lo que está archivado se detona por ciertos elementos del ambiente presente y es cuando dicen tener esas experiencias”.

Amezcua rechaza esta versión. 

“No es que la gente se sugestione, que haya escuchado un reporte de este tipo y se lo haya imaginado (…) es un fenómeno muy cercano a nosotros. De hecho, muchas personas que no han vivido una experiencia cercana conoce de un familiar o amigo cercano este tipo de historias”, comentó vía telefónica desde la Ciudad de México.

Entonces Andrés explora otro tipo de acercamiento al tema, desde la fenomenología, una escuela filosófica que busca una explicación del ser y la conciencia, es una forma de ver las cosas.

“Hay cosas que las personas en cierta religión, cierto ambiente de fe o espiritual comienzan a experimentar. Pero cuando preguntas ‘¿qué sentiste?’ (te dicen) ‘es que no te lo puedo decir’. Lo que resguarda la fenomenología es que si tuviste una experiencia espiritual, con Dios o algo, todo eso si no las puedes expresar, al fin y al cabo tú las sentiste, y quién te lo va a quitar”, concede Rocha.

Por su parte, el investigador paranormal comenta sobre la presencia en todo el territorio del HdS que no necesariamente tiene que ser el mismo espectro, sino que pueden ser varios con características similares.

Señaló que así ocurre con otras leyendas como la de La Llorona o La Planchada, o con reportes de apariciones de mujeres vestidas de blanco o niños en las carreteras.

 “Las personas que hemos tenido experiencias paranormales sabemos que es normal y no tratamos de convencer a los que no creen. No es mi objetivo convencer a las personas que existen los fantasmas y que existe la vida después de la muerte”.

Explica que a las personas nos llama la atención este misterioso fenómeno porque es algo muy cercano a nosotros, desde la paravisión mexicana en el Día de Muertos, hasta experiencias, sino personales, sí en el entorno inmediato, con un familiar, un amigo o conocido. “Las personas buscan siempre en qué creer”.

Pero, si esa persona se entera que hay otras como ella, que viven algo similar, se puede sentir confortada, o que al menos “no está loca y no está perdiendo la razón”.

Por mi parte, diferentes artículos en inglés y en español me llevaron por blogs de todo tipo, desde los creados con fines de entretenimiento y curiosidades, hasta aquellos que buscan encontrar el origen de esta entidad, pero, lamentablemente, ésta no quedó muy clara.

Quizá el acercamiento más certero sea el que nos brinda el voodoo (con el Barón Samedi), pero la pregunta sigue en el aire ¿Quién es el Hombre del Sombrero?.