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Vacaciones

Por: Alejandro Velasco | 19 de mayo, 2017 - 03:15 | Opinión |

Ya viene el periodo vacacional de verano, o vacaciones largas como también se les dice; ya los niños y jóvenes están desesperados por que concluya el ciclo escolar y poder quedarse más tiempo dormidos en sus casas, además de tener más tiempo para entretenerse en su pasamiento favorito, también las madres de familia están ansiosas por que llegue el mencionado periodo vacacional, al menos al principio, porque en un par de semanas ya se estarán quejando de sus hijos al no encontrar qué hacer con ellos, ya que al desacostumbrarse a tenerlos en casa, no encuentra en qué ocuparlos para que tenga algo productivo que hacer y no verlos sentados o acostados metidos prácticamente en dispositivos como tablets, celulares o computadoras por horas enteras, y aunque a los pequeños tampoco les gusta mucho que los pongan a ayudar en casa, parece que lo prefieren a asistir a la escuela, al menos en algunos casos.

Todo lo anterior es parte de lo que se empieza a vivir dentro de los hogares de nuestra ciudad, y con ello vienen aparejados los accidentes, pues es en estos periodos de tiempo cuando ocurren más accidentes con menores de edad, ya que a pesar de que la casa debería ser el lugar más seguro para ellos, la realidad es que son muchos los accidentes que ocurren y con bastante frecuencia, como quemaduras con los alimentos que se están preparando en la cocina, ya que los niños en su curiosidad se acercan a la estufa y por accidente mueven alguna olla o sartén, sobreviniendo la lesión que puede ir desde leve hasta muy grave. También el simple piso mojado luego de su limpieza con agua y trapeador convierte la superficie en un peligro para niños inquietos; las sustancias químicas que se utilizan de forma cotidiana en el aseo de la casa representan otro peligro, ya que en ocasiones los niños deciden indagar de qué se trata, ingiriendo parte del contenido por lo que la intoxicación no se hace esperar; las casas de dos pisos con sus escaleras son otra trampa sobre todo para los más pequeños, pues en cualquier momento pueden caer y más porque al usarlas sin precaución, los golpes están a la orden del día; y así podríamos estar mencionando las distintas formas en que pueden ocurrir accidentes que dejan lesiones en ocasiones muy fuertes tanto que les dejan marcas que se quedan para toda la vida.

Por lo mismo las autoridades de educación piden a los padres de familia que extremen precauciones, precisamente para prevenir todo tipo de lesiones en los niños por accidente, pero también por la aplicación de algún correctivo o castigo derivado de una mala conducta, ya que es normal que los padres se desesperen y en ese momento pierdan el control excediéndose en el uso de la fuerza contra quienes se supone son los seres que más quieren, presentándose las lesiones no solo físicas sino emocionales, estas últimas son las más difíciles de atender ya que aunque no se ven y en ocasiones no se manifiestan, están presentes en las mentes de los niños y si no se atienden se convierten en un trauma muy complicado de erradicar.

Ante tales escenarios las alternativas no son muchas, una de ellas es que la familia haga lo necesario para atender de forma muy puntual las necesidades de sus hijos para, entre todos, mantenerse ocupados, cosa que se antoja complicada; y la otra la representan los campamentos de verano, que son muy diversos y dependiendo de las preferencias de los menores se pueden entretener  en actividades sobre todo físicas y recreativas que estimulen su imaginación y creatividad, lo malo lo representan los costos que manejan la mayoría, pues son algo elevados por espacios de tiempo de apenas tres semanas por lo que terminando el campamento, todavía sobra tiempo que se tiene que ocupar en algo productivo.

Otra alternativa la representa el poder ayudar al padre de familia en su trabajo, pero solo cuando este cuenta con un negocio propio, en cuyo caso puede muy bien irlos involucrando, con el inconveniente de que posiblemente no sea lo que a sus hijos les atraiga como forma de ganarse la vida, pero con el atractivo de darles una especie de pago para que le encuentren el gusto, el chiste es mantenerlos atareados e irlos encaminando a que sepan que es lo que les gustaría hacer para vivir, aunque con las nuevas tendencias posiblemente lo que decidan sea algo completamente distinta a lo que estamos acostumbrados a hacer.

Por lo pronto las vacaciones están a la vuelta de la esquina y con ellas la interrogante de qué hacer en ese lapso de tiempo, aquí cada quien decidirá qué es lo mejor para cada quien, pero siempre privilegiando el beneficio de los menores, al menos esa es la idea.