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La gente dice no al incremento en las rutas.

Por: Alejandro Velasco | 17 de mayo, 2017 - 03:15 | Opinión |

De plano los juarenses están en completa oposición con la intensión que se tiene, de parte de los concesionarios del transporte público, de elevar las tarifas en sus recorridos, que pasarían de 8 a 10 pesos, esto quedó de manifiesto en la encuesta realizada en netnoticias.mx, en la que preguntamos si estaban de acuerdo en tal incremento, por su parte los dueños de los camiones afirman que con el incremento en las gasolinas y el mantenimiento que se debe dar a las unidades ya no les sale el negocio, por lo mismo es urgente que se les autorice el mencionado aumento.

Sin embargo, los comentarios de quienes decidieron participar en la encuesta fueron todos en contra, a menos de que se renueve el parque vehicular, pero no después de autorizada la nueva tarifa, sino antes, para entonces si permitirles que cobren los 10 pesos ya que estaría justificada tal cantidad.

Pero también están quienes de plano dijeron que no podían solventar tal cantidad, ya que todos los días deben abordar entre tres y cuatro camiones, lo que haría que tuvieran que elegir entre comer o pagar el transporte.

Y es que desafortunadamente lo que ocurre con los concesionarios del transporte público es lo mismo que pasa con otro tipo de negocios en nuestro país, no todos, en los que los dueños simplemente no quieren sacrificar ni el más mínimo porcentaje de ganancia, por lo mismo de inmediato quieren trasladar el incremento, en este caso de la gasolina, a sus clientes, sin que exista una mejoría en el servicio que prestan, mismo que no necesariamente tiene que ser con unidades nuevas, que sería lo ideal, pero si con un verdadero servicio, por ejemplo autobuses más limpios, bajarle al volumen de sus equipos de sonido para respetar a sus pasajeros, esperar a las personas de la tercera edad y discapacitados para que aborden sin peligro el camión, y demás atenciones que no cuestan dinero, pero que si serian tomadas en cuanta de parte de los usuarios, quienes posiblemente con ese cambio de actitud estarían dispuestos a pagar la nueva tarifa con tal de apoyar a quien hace todos los días un buen trabajo.

Eso mismo se podría poner en práctica por parte de los choferes de taxi, quienes simplemente quieren acabar con la competencia a base del garrotazo tal cual, pues no es extraño enterarse de agresiones a los conductores de los ubers, como represalia por la competencia que representan, pues está visto que los taxistas no tienen la más mínima intensión de ofrecer un mejor servicio con vehículos ya no digamos nuevos, pero un poco más recientes, cosa que bien podrían hacer, si quisieran, pero no, ellos lo que pretenden es seguir con su misma forma de trabajar, que la verdad en algunos casos deja mucho que desear ya que ni siquiera se bajan para abrirle la  puerta al pasajero, ni ayudarle con las maletas o bolsas que traiga para echarlas en la cajuela, se limitan a detener la marcha del vehículo, para que el cliente suba sus cosas como pueda, además de que en temporada de calor no le prenden al aire ni por error, claro en el caso de que la unidad cuente con esa comodidad, que debería; por los precios que cobran es lo mínimo que deberían de ofrecer y ni eso.

Al menos en el caso de los taxis los juarenses ya tenemos una alternativa, la cual desafortunadamente ya no es tan eficiente y amable como al principio, pues como que se les está olvidando que la diferencia que hacían estaba en el servicio, y ya es raro que en unos de estos vehículos le ofrezcan al cliente su botellita de agua, el cambiarle a la estación de radio o poner a funcionar el aire acondicionado, incluso algunos choferes comen a bordo de su carro cosa que es evidente por el aroma que se respira al interior, y de su vocabulario ni hablar, en fin también el uber ya dejó de ser la gran diferencia con los taxistas, pero el cliente se supone que es el que manda y quien debería de quejarse en caso de que no le respeten lo que le prometen.

Por lo pronto hay disgusto entre la población quien se niega a que se aumente la tarifa de las denominadas ruteras a menos de que se renueven los autobuses y el servicio se mejore de forma sustancial, cosa que parece imposible, pero al menos esa es la idea.