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La familia pequeña vive mejor

Por: Alejandro Velasco | 16 de mayo, 2017 - 03:15 | Opinión |

Anteriormente en nuestro país las familias, estaban constituidas por los padres y un promedio de 7 hijos, por supuesto que las condiciones eran otras, tanto económicas como culturales, por lo mismo una familia de 9 integrantes no era nada extraordinario, en cambio cuando se trataba de solo dos hijos, eso sí era extraño, sin embargo por el mismo crecimiento de la población y las necesidades de tener un control de la natalidad, mismo que incluso se le denomino “explosión demográfica”; en 1974 nació el Consejo Nacional de Población (CONAPO), mismo que entre sus propósitos están el regular el crecimiento de la población con miras a que tengan mejores condiciones de vida, al menos en la teoría, incluso en ese entonces se acuñó la frase de “La familia pequeña vive mejor”, la cual pretendía bajar el número de hijos de forma considerable por medio de campañas que provocaran que cada pareja  decidiera qué tantos hijos quería tener, situación que se consiguió y hoy en día es normal ver familias de dos hijos e incluso de uno solo; bueno la situación está llegando a niveles en que, los matrimonios simplemente ya no quieren tener descendencia y en lugar de ello deciden conseguir una mascota, esa tendencia ya se le da el nombre de “perrhijos”, por lo mismo proliferan todo tipo de servicios dirigidos a esos integrantes de las familias de hoy.

Pero regresando al tema de la planificación familiar, que fue otro termino que se construyó hace décadas; lo que normalmente se hacía para “cerrar la fábrica”, como coloquialmente se le llama a la decisión de ya no procrear más hijos, era que la mujer se sometía a una Oclusión Tubaria Bilateral (OTB), operación que le impedía embarazarse, práctica que prevalece aun en nuestros días, aunque últimamente se comienza a hacer popular que sea el hombre quien ponga su parte en el control natal a través de una intervención mínimamente invasiva denominada vasectomía

La vasectomía sin bisturí es un método anticonceptivo permanente o definitivo para el hombre que ya tiene el número de hijos deseado y consiste en una pequeña operación que se realiza sin bisturí, con anestesia local, haciendo una punción en la piel de la bolsa escrotal por arriba de donde se encuentran los testículos, a través de la cual se localizan, ligan y cortan los conductos deferentes, el procedimiento no se lleva mas de 40 minutos y se puede hacer en el consultorio del doctor.

Este método tiene sus antecedentes en 1775, cuando el cirujano inglés, John Hunter realizó una oclusión del conducto deferente, que fue prácticamente el antecedente de la referida práctica para convertirse, en un método de control natal para las décadas de 1950 y 1960 en el sur de Asia, Estados Unidos y Europa, mientras que, en nuestro país el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) introdujo la vasectomía sin bisturí en las unidades de medicina familiar para 1989.

Si la vasectomía se lleva a cabo en una institución pública no tienen ningún costo, mientras que con médicos y hospitales particulares, los precios varían, pero comienzan desde los 5 mil y hasta los 16500 pesos, en este último se incluye anestesia total, cosa que por lo regular no es necesaria pues se menciona que es una cirugía que presenta complicaciones en menos del 5% de los pacientes, frente a su tasa de éxito que ronda el 97%, así mismo se recomienda un estudio de control a los tres meses de la intervención, con la finalidad de confirmar la ausencia de espermas móviles.

Y aunque cada vez son más los hombres que se someten a este procedimiento, la realidad es que en México el número de vasectomías equivale a solo el 10% respecto de las OTB que se practican las mujeres, esto según cifras del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de la Secretaria de Salud, mismo que señala que de 2000 al 2015 se efectuaron más de 155 mil vasectomías, lo que representó un incremento de más del doble de procedimientos practicados entre el inicio de la década y el año pasado.

Por su parte los médicos certificados para llevar a cabo la mencionada intervención, señalan que los principales obstáculos a los que se enfrentan son el machismo y la religión, agregan que el nivel cultural del paciente no hace diferencia, ya que cuando se les dota de la suficiente información sobre la técnica y facilidad con la que pueden participar en la planificación de su familia, la aceptan sin mayor problema.

Por lo pronto estamos frente a un cambio de mentalidad que se está dando entre los hombres; es cierto va a pasos lentos pero firmes, situación que permite avizorar que en el corto plazo habrá una verdadera equidad de género al momento de repartir responsabilidades dentro de las familias, al menos esa es la idea.