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Al maestro con cariño

Por: Alejandro Velasco | 15 de mayo, 2017 - 03:15 | Opinión |

México está en el último lugar en educación dentro de los países que componen la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al menos así lo señala uno de los últimos estudios en los que los alumnos mexicanos salieron muy por debajo en asignaturas como ciencias, lectura y matemáticas con resultados promedio de 416 puntos, frente a los 492 de los 34 países miembros de la citada organización.

El escrito afirma que los jóvenes mexicanos de 15 años tienen una diferencia de más de 70 puntos por debajo de los estudiantes de Portugal y España y una diferencia de entre 20 y 60 puntos frente a los estudiantes de Chile y Uruguay.

En matemáticas es donde se registra el promedio más bajo, solo 408 de los 490 puntos promedio del resto de los países integrantes de la OCDE, aunque también en esta materia es en la que México ha conseguido mejorar su rendimiento, cinco puntos cada tres años, tomando en cuanta de 2003 a 2015, según el informe.

Por su parte Gabriela Ramos, directora de Gabinete de la OCDE, dijo que la Reforma Educativa implementada en 2013 no está enfocada a ofrecer resultados en el corto plazo, sino que busca integrar un cuerpo solido de profesores que obtengan sus plazas en base al mérito y que las evaluaciones sirvan para apoyarlos y alinear los cursos de preparación y actualización que se les otorgan, por lo mismo si la reforma se implementa de forma efectiva y la población la acompaña se verán mejores resultados.

Sin embargo y tomando en cuenta lo que dicen sobre todo generaciones atrás, nos preguntamos ¿en qué momento se perdió la calidad de la educación en nuestro país?, porque insisto, según las historias que nos cuenta la gente de mayor experiencia, anteriormente los niños y jóvenes salían mejor preparados, incluso en cuestiones que tenían que ver con el comportamiento adecuado dentro de la sociedad.

También hay que decir que las historias en ocasiones son de terror, pues se dice que los castigos por no hacer la tarea o tener un mal desempeño, eran muy fuertes, cosa que los padres toleraban y lo único que pedían al maestro o maestra era, “le encargo los ojos”, es decir estaban plenamente conscientes de que si el chamaco no salía bien, el profesor lo iba a reprender de forma violenta; y por decir lo menos, los alumnos con los menores niveles de aprovechamiento se llevaban unos reglazos en las manos, situación que provocaba que para evitar que más adelante la dosis se repitiera, el estudiante amonestado se esforzaba, más por miedo que por convicción de ser mejor.

Pero al margen de estos castigos y los actuales resultados, es de reconocer la labor que todos los días hacen los buenos profesores en las aulas, sobre todo en los niveles básicos de la educación, mismos que comprenden desde preescolar hasta secundaria, ya que es precisamente ahí donde se les dota a los alumnos de las herramientas básicas que los ayudarán a desarrollarse en la educación media superior y superior.

Y es que, así como hay malos maestros que, como heredaron la plaza nada más se presentan en el horario y días establecidos dentro del calendario escolar, están los que siguen trabajando pasado ese horario laboral, que por cierto es cada vez más reducido, y ya en su casa preparan con esmero su clase diaria, además de diversos materiales de apoyo que les servirán para complementar su labor, y todo con el propósito de hacer que los alumnos se interesen y participen en clase; de esos maestro y maestras todavía tenemos muchos en México y es justo que siempre que se hable de la calidad de la educación, no generalicemos diciendo que todo está mal y que la calidad es pésima, porque eso no es verdad en todos los casos, pues siempre que arranca un ciclo escolar, hay escuelas en las que se satura la matricula, pues se sabe del nivel que se maneja en la misma, de no ser así, daría lo mismo cualquier plantel. También está el profesor que busca la forma de involucrar a los padres de familia en la educación de sus hijos y una buena mayoría simplemente desaíra tal invitación no solo del maestro sino de la escuela en general, pero seguido culpamos a los maestros o a la institución y de ninguna manera aceptamos que parte de esos resultados son responsabilidad compartida.

En fin, el tema de la educación en nuestro país es muy complicado y más por que como muchos otros, está contaminada con sectores de los que debería estar muy lejana como es el de la política, por lo pronto hoy es justo felicitar al maestro en su día, ya que después de todo forma parte muy importante en la vida de buena parte de la población, al menos esa es la idea.