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Hacer negocio sin casarse con su socio.

Por: Ali Kuri | 10 de mayo, 2017 - 12:12 | Opinión |

Una práctica reiterada en los negocios, es que una sociedad o una persona física realicen algún tipo de alianza comercial con otra empresa, otra persona física, o inclusive, con un grupo de inversionistas, para desarrollar conjuntamente un proyecto o negocio mercantil específico.

Para fines ilustrativos de lo anterior, pensemos en un proyecto comercial de una sola ocasión; imaginemos por un momento que somos socios en una empresa cuyo negocio es la organización y promoción de eventos masivos y queremos traer a Justin Bieber a dar un concierto a la ciudad.

Revisando las finanzas de la empresa, el gerente nos informa que contamos con apenas $50 de $300 pesos que cobra el artista por presentación. Pero esto no nos desalienta, el mercado de los Beliebers es muy rentable como para dejarlo pasar por falta de capital; debemos explorar alternativas para allegarnos de recursos.

¿Solicitar un préstamo? Sería demasiado riesgoso para un negocio de esta naturaleza. Si el boletaje no se vende conforme a lo esperado, a nuestra empresa podría sobrevenirle una deuda colosal. Además, un “prestamista” responsable pedirá una garantía, y nuestra empresa no cuenta con activos más allá de un par de equipos de cómputo.

¿Traer más socios a la empresa y venderles una parte de nuestra participación societaria para un negocio de una sola ocasión? ¿Permitir además que alguien que no conoce de nuestro negocio, venga y meta su cuchara con derecho a voz y voto? No lo creo.

¿Qué tal la asociación en participación? Tiene sentido.

La asociación en participación es un contrato por el cual una persona concede a otras que le aportan bienes o servicios, una participación en las utilidades y en las pérdidas de una negociación mercantil o de una o varias operaciones de comercio.

El contrato de “AP” es una opción práctica para negocios transitorios o de un fin específico como el descrito, con independencia de su industria. Por ejemplo, en nuestra región algunas relaciones comerciales entre empresas del sector maquilador, frecuentemente se rigen por un esquema contractual con este mismo espíritu, bajo la denominación anglosajona de contrato de Joint Venture.

El contrato de AP no requiere mayor formalidad que la de celebrarse por escrito, sin que sea necesario su registro. Sin embargo sus partes deberán ser cuidadosas en la forma de distribuir las ganancias o pérdidas del negocio, asegurándose que estas sean proporcionales a sus aportaciones, y que en el caso particular del asociado -o el inversionista para efectos del concierto de Justin-, sus pérdidas no podrán ser superiores al valor de su aportación.

AK

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