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Servicio militar, ¿obligación o costumbre?

Por: Alejandro Velasco | 08 de mayo, 2017 - 03:15 | Opinión |

Hace apenas unos años era obligación de todo varón de nacionalidad mexicana obtener la Cartilla Militar Nacional, ya que era un requisito necesario para tramitar otros documentos e incluso para conseguir empleo, sin embargo, al inicio del sexenio de Vicente Fox, se determinó que ya no era obligatorio el servicio militar.

A pesar de ello la Secretaria de la Defensa Nacional continúa haciendo el llamado cada año a los jóvenes que están por cumplir su mayoría de edad, es decir los 18 años, para que acudan a la Junta Municipal de Reclutamiento a iniciar con el correspondiente tramite.

Y es que el referido servicio tiene la finalidad de “disponer de reservas para coadyuvar en la seguridad y defensa de la nación, contribuir al auxilio de la población civil en caso de necesidades públicas o de desastres naturales. Asimismo, para fortalecer los valores morales, el respeto por los símbolos patrios y mantener el sentimiento de unidad nacional y amor a la patria”, por lo menos así lo refiere la propia SEDENA.

Y como le decía, anteriormente la cartilla militar liberada era un requisito para poder obtener un empleo en México. Hoy únicamente la solicitan a quien pretende ingresar a algún cuerpo de policía y en algunos casos para obtener un puesto diplomático; para el resto de los empleos ya no se solicita.

También formaba parte de los requisitos para tramitar el pasaporte mexicano o el título universitario, cosa que tampoco aplica. Pero sí funciona como identificación oficial, por lo mismo muchos jóvenes la tramitaban, sobre todo, como comprobante de su mayoría de edad, con la que tenían acceso a lugares para adultos como bares y cantinas.

El Servicio Militar Nacional también tiene la función de conformar la reserva del Ejército Mexicano y en caso de un conflicto armado ser llamados para servir a la patria, incluso esa frase se ha utilizado en las campañas de promoción del mencionado servicio.

Algo que también es cierto es que, desde su creación, el Servicio Militar Nacional se concibió como una obligación de todo mexicano varón al cumplir su mayoría de edad, al menos así lo dice el reglamento de la Ley del referido servicio que data de 1942, no obstante, dicho reglamento no establece sanciones a quien lo incumpla y simplemente lo instituye como un timbre de honor y un sentido de responsabilidad, por lo que nunca ha habido consecuencias para quien no realice su servicio militar.

Y aunque se podría pensar que quienes se ven obligados a cumplirlo, es decir quienes obtengan bola blanca en los sorteos, recibirán un adiestramiento militar, fue en 1997 que se reorientó para contribuir con el desarrollo del país en cinco ejes, como hoy dicen los políticos, mismo que son; educativo, deportivo, rescate del acervo cultural, marcha contra las adicciones y de labor social, pero para 2006 regresó a sus orígenes y quienes están obligados a marchar, como se le ha llamado al servicio, efectivamente reciben el adiestramiento militar.

En mi experiencia solo tuve que acudir a enlistarme, para posteriormente presentarme al sorteo, mismo que se sigue realizando en el gimnasio Josué Neri Santos, para finalmente, casi al concluir el año, recoger el documento ya liberado, por cierto ese día estaba nevando y los soldados con su característico trato rudo, nos sentaron en sillas metálicas mojadas para presenciar lo que habían aprendido quienes sí tuvieron que marchar, mismos que realizaron el simulacro de un rescate de víctimas de un accidente, por lo que unos jóvenes fungieron como los rescatistas y otros como las víctimas, estos últimos, permanecieron tirados sobre una plancha de cemento completamente mojada, cayendo nieve y vestidos únicamente con su sudadera del servicio militar y un pantalón de mezclilla; mientras quienes presenciábamos tal ejercicio, portábamos gruesas chamarras ante las bajas temperaturas; la practica duró varios minutos, y si para los que veíamos resultaba difícil soportar las bajas temperaturas, me imagino para los pobres muchachos que la hicieron de víctimas, lo malo es que de no hacerlo ya sabían que se exponían a recibir un castigo de parte de los militares que los trataban como si efectivamente fueran soldados; en fin esos días ya pasaron y no es obligación ni siquiera contar con la cartilla, documento que se convirtió en una identificación poco practica por su formato tipo pasaporte mexicano, mismo que se tramita más por costumbre.