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Ceresito para el borrachito

Por: Héctor Molinar | 05 de mayo, 2017 - 12:48 | Opinión |

Más vale prevenir que lamentar. Por eso es más importante educar que sancionar. Tenemos suficiente información respecto a las consecuencias que origina la ingesta de bebidas alcohólicas. Datos que indican el daño que lesiona no solamente al consumidor de alcohol, sino también el que se ocasiona a la familia y amigos. La Organización Mundial de la Salud, determinó que la adicción produce una enfermedad llamada “alcoholismo”.

Tema por demás interesante, que sugiere debates serios y un estudio profundo por tratarse de la salud pública. Incluso es necesario que se considere dentro del sistema de educación nacional, desde la primaria y hasta la universidad. Sería una gran aportación como parte de la formación de los médicos bajo el concepto del “Síndrome de Dependencia del Alcohol”. Según la OMS, la enfermedad del alcoholismo requiere de tratamiento y ayuda especializada. Ningún enfermo de alcoholismo dejará de beber a través de multas, cárcel, castigo, tortura, humillación o desprecio. Su padecimiento y sintomatología lo ubican como un despreciado de sí mismo.

Los accidentes viales originados por conductores ebrios, son imputables también a las autoridades, por la inseguridad que prevalece como consecuencia de la pésima infraestructura urbana. Tenemos calles y avenidas sin señalamientos obligatorios, topes en mal estado y sin pintar, bollas, baches, tramos sin pavimentar, semáforos deficientes, curvas peligrosas, puentes angostos y una lista interminable, que de alguna manera contribuye para que ocurran accidentes. Las revisiones o retenes inconstitucionales tampoco disminuirán la ingesta de alcohol, ni hará más responsable al conductor.

Los negocios donde se expenden bebidas embriagantes para su consumo dentro o fuera del establecimiento, incumplen con el sistema normativo de la materia. La mayoría no cumple con las condiciones y medidas de seguridad. Locales comerciales acondicionados como antros sin la protección civil. Tampoco respetan el aforo ya que utilizan todo el espacio libre y contaminado de humo. Carecen de estacionamiento suficiente y lucran con los llamados “valet parking” para estacionar por encima de las banquetas, como ocurre con el Shamrock de la avenida Gómez Morín.

A través de retenes inconstitucionales, la Dirección de Tránsito pretende evitar accidentes causados por conductores ebrios. Después de que el gobierno autorizó el uso de suelo para bares, cantinas y antros, están al acecho de los miles de “alcoholizados”. La falta de capacitación, peritos, equipo para detectar el estado de ebriedad, produce el efecto que tanto nos causa daño como lo es la corrupción de los cuerpos policiacos. Encuestas en toda la ciudad delatan las “mordidas” que por miles de pesos recaudan ilegalmente. Es más importante educar que infraccionar.

El cabildo acordó construir el “ceresito” para los borrachitos violando el derecho humano de la libertad y el debido proceso, pues la autoridad administrativa carece de facultades para detenciones mediante operativos a guiadores. Según estadísticas de la Comisión Nacional contra las Adicciones en México, el setenta y siete por ciento de los que consumen bebidas embriagantes en exceso, lo hacen durante las reuniones de trabajo, que desde luego evidencia la necesidad urgente de capacitar y proporcionar ayuda e información en las fuentes de trabajo, pues repercute no solamente en la mano de obra o en la administración, sino también genera la desintegración familiar, que afecta directamente en la sociedad.

El consumo nocivo de bebidas embriagantes representa un grave problema de discapacidad por lesiones y hechos de violencia. Por ello las autoridades coordinadamente, deben implementar programas preventivos de apoyo y llevar a cabo revisiones en todos los comercios para exigir el cumplimiento de las leyes respectivas. Crear instituciones de tratamiento o de las de seguridad para su eficacia, y/o para su rehabilitación. El ceresito no es la solución.  

El grave problema que tenemos en Ciudad Juárez, se debe atender desde la base que lo origina. Los padres desde luego tenemos la obligación de educar a la familia, pero solo es posible si el gobierno colabora tan solo aplicando la ley y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Es indudable que Ciudad Juárez todavía no se puede levantar, aunque las autoridades digan lo contrario, pues el único progreso, -si a eso le llamamos progreso-, es en la apertura de antros, restaurantes y cantinas en las principales zonas, como ocurre con la Avenida Gómez Morín donde conseguir licor y droga es lo más fácil.

Por el Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca

Especialista en Gestión de Conflictos y Mediación

abogado@hectormolinar.com