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Cultura de la donación

Por: Alejandro Velasco | 10 de abril, 2017 - 03:15 | Opinión |

Según cifras del Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA), actualmente en nuestro país, 21 mil 342 personas están a la espera de recibir un trasplante de un órgano para mejorar su calidad de vida o salvarla, la mayoría 13 mil 84, esperan un trasplante de riñón, 7 mil 792 de córnea, 393 de hígado y 53 de corazón, por mencionar algunos ejemplos.

En lo que va de este 2017, ya se han realizado 877 trasplantes de córnea, 744 de riñón, 49 de hígado y solo 7 de corazón, mientras que el tiempo promedio en que un paciente debe esperar para recibir el órgano que requiere, depende de muy diversos factores entre los que se encuentran el órgano o tejido a trasplantar, si el enfermo cuenta con algún donador vivo que sea compatible, la institución médica y el grado de actividad que desarrolle para la obtención de órganos, pero en promedio en el caso de riñón, que es el mas solicitado, según información del CENATRA, es de 24 a 30 meses, por lo que la espera en ocasiones se convierte en agonía para el paciente y sus familiares, pues la atención que debe recibir el enfermo es muy especializada y por lo mismo si no se cuenta con un seguro médico el costo es muy alto.

En el caso de la sangre, en México es bajo el porcentaje de personas que deciden donar sangre y en cifras, la recuperación de sangre es de menos del 65% del 100% necesario, mientras que el 90% de los donadores lo hace porque tiene algún familiar o ser querido hospitalizado.

Por otro lado, los requisitos para ser donador son; tener entre 18 y 65 años, pesar mas de 50 kilos, gozar de buena salud, no tener caries dentales y no ingerir bebidas alcohólicas, por lo menos 24 horas antes de la donación.

El volumen de sangre se recupera en cuestión de horas y la reincorporación de los elementos celulares extraídos en una donación, se lleva de cuatro a seis días, mientras que la única recomendación o cuidado que debe tener el donante es no hacer esfuerzos en las horas posteriores a la extracción.

Todo esto se lo comento por la gran demanda, ya no digamos de órganos, de sangre que se requiere en nuestro país, mientras que es escasa la cantidad disponible para realizar la dotación necesaria y mientras sigamos con esta cultura de la no donación no podemos aspirar a solucionar de forma rápida una emergencia médica.

No se sabe si por el hecho de vivir en frontera la gente sea mas renuente a donar su sangre, dada la alternativa de venderla simplemente cruzando a los Estados Unidos país en el que se paga por cada extracción que puede llegar a ser hasta de 60 dólares por ocasión, al grado de que existen personas que hacen de esta actividad, una forma común de hacerse de recursos, pues según versiones de quienes regularmente venden su plasma, que no la sangre en El Paso Texas, los enfermeros que los atienden les dicen que pueden acudir hasta tres veces al mes y según sea el número de ocasión, la cantidad a recibir varia.

Sin embargo, ese tipo de prácticas convierte en un negocio la entrega de un tejido humano que sirve para salvar vidas.

Dependerá de cada quien lo que decida, pues es libre de hacerlo, al final se trata de una decisión personal que podemos hacer quienes vivimos en frontera y contamos con visa de cruce.

Hablando de la donación de órganos, existe una gran desconfianza en las autoridades, ya que actualmente se puede poner en la licencia de manejar si  alguien está dispuesto a donar órganos o no, y presuponemos que al momento de un accidente fatal, los médicos pueden hacer uso de los tejidos de alguien que manifestó, a través de su licencia de conducir, ser donador voluntario; la desconfianza consiste en que si el accidente no es fatal pero nos deja inconscientes se pueda abusar de esa declaración en un documento oficial para extraer órganos y venderlos en el mercado negro, pues está visto que en nuestro país, como en el resto del mundo existe la compra venta de órganos aprovechando la necesidad de la gente; unos de recuperar la salud y otros de conseguir dinero para solucionar sus problemas.

Y es precisamente por no generar un tráfico de órganos es que en México está prohibida la compra y venta de tejido humano y aun así se presenta, pero como un comercio clandestino lo que provoca que las cirugías en ocasiones se hagan sin las condiciones óptimas para garantizar la salud de ambas partes.

Al final de cuentas la donación es un tema sumamente delicado que parece no tener solución.