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Estado de derecho

Por: Alejandro Velasco | 05 de abril, 2017 - 03:15 | Opinión |

Seguramente usted se enteró del caso en el que un agente encubierto de la policía municipal, disparó contra un hombre que ingresó a una tienda de conveniencia para robar quitándole la vida; sobre dicho suceso el vocero de la Secretaria de Seguridad Pública Municipal, Arturo Sandoval, afirmó que el elemento actuó en legítima defensa, ya que el ladrón portaba un arma con la que amenazó a los presentes y no obedeció la orden de bajarla, agregó que la actuación del elemento se apegó a los protocolos para salvaguardar la vida de los civiles que se encontraban en riesgo.

Todo lo anterior seguramente es cierto, lo malo es que se tuvo que perder una vida humana para detener este delito que estaba en proceso y que amenazaba la integridad no solo del agente sino de clientes y empleados del establecimiento, y es que se desconocen los motivos que llevaron a esta persona a arriesgarse a asaltar, pues muy posiblemente este sujeto tenia familia que considerará que se hizo uso excesivo de la fuerza, al disparar a matar, en lugar de tratar de inmovilizarlo y detenerlo para que pagara con cárcel el delito cometido.

Sin embargo, como está la situación actual, muy seguramente si se le pregunta a la población qué piensa sobre el caso en particular, muy seguramente dirán que estuvo bien el actuar el agente; que el ladrón se lo buscó; que es a lo que se expone quien entra a robar; posiblemente haya quien pida que se le de algún estímulo a este policía por su valor al enfrentar al delincuente, que así deberían de actuar todos los policías, etc., etc.

Pero insisto, aunque parece justo lo ocurrido, la verdad es que se supone que hemos llegado a un punto en el desarrollo de la humanidad que lo que debió suceder es simplemente someterlo y llevarlo ante la autoridad para que se le dictara una sanción ejemplar, pero nada mas, de ninguna forma privarlo de la vida, claro que en el momento de una situación como la descrita, las cosas suceden de forma tan rápida que es complicado detenerse a pensar que sería lo mas acertado hacer, aunque también se supone que los elementos cuentan con el adiestramiento necesario para valorar en unos cuantos instantes la forma en que deben intervenir, procurando siempre proteger a los civiles y su propia vida.

Se desconoce si esa forma de actuar realmente inhiba que alguien mas se anime a intentar un nuevo asalto o que lo que propicie, sea el deseo de revancha de parte de amigos y familiares de la persona fallecida, pese a saber que estaba cometiendo un delito. Por lo pronto se perdió una vida que tampoco se sabe si se podría enderezar y menos con las autoridades que tenemos, mismas que su estrategia solo consiste en reaccionar ante la comisión de un delito, mientras que la prevención parece que también se hace utilizando la fuerza, cuando lo que se debería de hacerse, es implementar programas que promuevan el sano desarrollo de las familias juarenses, procurando que los niños y jóvenes permanezcan en las escuelas preparándose para en un fututo ganarse la vida a través del trabajo honrado sin la necesidad de, siquiera pensar en conseguir las cosas de la forma mas fácil, independientemente del riesgo al que se exponen.

Tocará a las autoridades el crear verdaderos programas para resarcir el tejido social, lo que requiere de mucho trabajo, no solo de los gobiernos sino de la sociedad en su conjunto, el esfuerzo vale la pena, ya que de esa forma se salvarán muchas vidas que en caso contrario están condenadas a irse por el camino incorrecto, y entonces sí aspirar a un verdadero estado de derecho.