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Deportado recapacita después de hacer uso de drogas

Por: Agencia Notimex | 20 de marzo, 2017 - 16:50 | Nacional |
Agencia Notimex

Nadie de quienes desesperados se van a vivir al “bordo” cuando no pueden pasar a Estados Unidos o llegan deportados a Tijuana debería de recurrir a las drogas, pero para evadirse de su realidad en muchos casos recurren a ellas.

José, quien aseguró que cuando llegó a esta frontera hace seis años deportado del vecino país por conducir ebrio hasta en tres ocasiones, cuenta cómo su primer opción, sin conocer a nadie ni la ciudad, fue irse a vivir a ese lugar como un refugio.

El “bordo”, como le llaman en esta frontera, es una facción de la canalización del Río Tijuana, muy cerca de la línea fronteriza, zona habitada lo mismo por deportados, gente con intención de cruzar a Estados Unidos, indigentes, adictos y otros.

Esa zona constantemente es objeto de redadas por parte de los agentes municipales; sin embargo, los habitantes de ese insalubre lugar, sin otra parte dónde vivir, vuelven una y otra vez, pese a que se han dado, incluso, algunas acciones de apoyo a su situación.

En esa zona y en esas condiciones vivía José cuando recién arribó deportado a Tijuana.

Luego de probar drogas, recapacitó “que ese no era el camino” e, incluso, no sólo se alejó de ellas, sino que ingresó a grupos de voluntarios para adictos en recuperación.

“Estaba desesperado, en Estados Unidos vivía un proceso de divorcio con la que era mi esposa; peleábamos la patria potestad de nuestros tres hijos, pero me agarró la autoridad manejando tomado y ya era la tercera vez, llevaba tres tickets”, recordó.

Fue deportado a Tijuana, “de eso ya hace seis años, me dieron un castigo de 10 años; estaba por arreglar mi residencia cuando me sucedió ese incidente. Incluso, iba a ganar la patria potestad de mis hijos debido a que contaba con trabajo seguro en jardinería”.

Ahora ya falta poco para cumplir el castigo impuesto en el vecino país, y pese a que sus hijos ya son mayores de edad, con la esperanza de regresar considera que su vida cambiará de nuevo, de forma radical, pese a las políticas migratorias actuales.

Actualmente se desempeña realizando labores tanto de carrocería, encerado y lavado de automóviles, lo que le permite sobrevivir, aunque con el tiempo que ya lleva viviendo esta frontera, piensa que su situación es más estable que la de muchos migrantes aquí.

José dice no temerle a las políticas actuales migratorias, y sólo cuenta el tiempo que le falta para cumplir su sanción; piensa volver a comenzar sus trámites para radicar de manera definitiva en ese país en el que por 20 años vivió su estancia a plenitud.