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Donald Trump, terrorista

Por: Verónica Primero | 15 de marzo, 2017 - 10:56 | Opinión |

Concepto de Terrorismo:

El terrorismo es el uso sistemático del terror para coaccionar a sociedades o gobiernos, utilizado por una amplia gama de organizaciones, grupos o individuos en la promoción de sus objetivos, tanto por partidos políticos nacionalistas y no nacionalistas, de derecha como de izquierda, así como también por corporaciones, grupos religiosos, racistas, colonialistas, independentistas, revolucionarios, conservadores y gobiernos en el poder.

En efecto, Donald Trump es un terrorista, esto según el concepto previo.  Trump inició una campaña de uso sistemático del terror para coaccionar a México para pagar un muro que sólo él desea. Ha utilizado a su gobierno para aterrorizar a los migrantes ilegales en su país, amenazándolos con deportarlos a sus lugares de origen. Además, gracias a sus políticas, ha animado a grupos racistas en contra de las minorías. Como en el caso de los llamados Ku Klux Klan, grupo que ha dado su apoyo al ahora presidente. 

Donald Trump ha presentado una orden que impide el ingreso de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, con la idea de dejar fuera de su país a posibles terroristas que desearan crear el terror entre los estadounidenses, sin embargo ha causado terror a los pobladores de esas naciones de manera que ellos ya no pueden huir rumbo a Estados Unidos en caso de sentirse en peligro por la guerra que hay en sus territorios, especialmente en los que ISIS está ahora causando tantas muertes. Sin embargo, él mismo es tan terrorista como los que está intentando detener.

Lamentablemente los migrantes ilegales que viven en Estados Unidos no han recibido el apoyo necesario en sus lugares de origen, ya que en ellos han vivido con poca seguridad, con enormes problemas económicos, y es por esto es que han debido migrar, con el deseo de vivir el llamado “sueño americano” en una nación que les ha brindado las oportunidades que no tuvieron en el suyo propio. 

Nuestros mexicanos no están allá porque les guste vivir lejos de los suyos, ni porque les guste tentar a la muerte en un trayecto tan peligroso que a muchos les ha cobrado con la vida.  Muchos de ellos tuvieron que cruzar casi todo el país, para llegar a la frontera, debieron pagar a un “pollero” enormes cantidades, que no tenían” por lo que hubo la necesidad de endeudarse o vender lo poco que tenían para cruzar, sin embargo muchos de ellos murieron en el intento, al cruzar por el desierto con rumbo a estados como California, Arizona y en algunos casos, a estados tan alejados de nuestra frontera, como los que hacen frontera con Canadá. Algunos al llegar a sus destinos han debido trabajar tanto para pagar rentas, recibos de servicios, etc., que sólo podían enviar a sus familias unos pocos dólares para seguir subsistiendo en sus pueblos.

Irónicamente y a pesar de todo lo dicho y hecho por Trump, las deportaciones han bajado de número, en comparación con las que había mensualmente durante la administración del carismático, Barack Obama, quien ha sido el presidente que más personas ha deportado de Estados Unidos, pero sin necesidad de decirlo, y sin causar terror entre los ilegales en su país. 

Lo importante no es que Donald Trump nos abra las puertas y nos dé la bienvenida cuando queremos ir a vivir a su territorio de forma ilegal. Sino que deje de causar terror, porque finalmente él está en su país y si no quiere a los ilegales, no hay nada que lo detenga de deportarlos. 

Este debe ser el momento en el que los países que tienen gran cantidad de migrantes ilegales en EU comiencen a crear mejores oportunidades para sus ciudadanos, de manera que ellos puedan obtener mejor calidad de vida, trabajando por y en su país, sin la necesidad de sentirse mal vistos en un lugar que no los quiere, sin necesidad de tentar a la muerte en su paso por una mejor vida.