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Retos y realidades de la mujer juarense

Por: Redacción | 10 de marzo, 2017 - 21:24 | Revista |
Cortesía

Ciudad Juárez.- Este 2017, hasta el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer,  se registraron seis feminicidios en Ciudad Juárez, en promedio uno cada diez días, aproximadamente, y desde estas cifras se puede observar un panorama desalentador para la mujer fronteriza por quien reducidos grupos luchan.

De acuerdo a información del área de Gobernación del Gobierno del Estado, en Ciudad Juárez hay registradas menos de 10 organizaciones civiles cuyo giro principal es el apoyo a la mujer.

Ello sin contar a las organizaciones de padres y madres de familia que constantemente hacen un recordatorio a las autoridades para la localización de sus hijas desaparecidas.

Es entonces una realidad la baja cantidad de organismos dedicados no sólo a la defensa de los derechos de la mujer, sino a promover su inclusión y el alcance de la ya famosa equidad de género, donde exista una igualdad de oportunidades tanto para hombres como para mujeres en la ciudad.

“La situación de vulnerabilidad en lo que respecta a las mujeres, y específicamente en esta ciudad, es indescriptiblemente triste”, consideró Karen Cano, escritora juarense.

Y tiene razón, pues, aunque no han desaparecido, Ciudad Juárez llegó a ser reconocido en todo el globo por los feminicidios, y Karen recordó que desde 1987 se tiene el registro de al menos 131 mujeres desaparecidas “de las que no se han encontrado ni huesos”.

Por otra parte, y aunque la Federación de Mujeres Profesionistas y de Negocios A. C., en Juárez, asegura que durante las últimas décadas ha habido avance en cuanto a la apertura de espacios para las mujeres en puestos de importancia, en el día a día, las juarenses se enfrentan a la realidad.

Cecilia Cadena, joven mujer que ha llevado una vida independiente de sus padres desde hace años, señala que sí ha tenido que enfrentar obstáculos originados por su condición femenina.

Es decir, tuvo que pelear, por ejemplo, un aumento de sueldo cuando se dio cuenta que un compañero varón, que desempeñaba las mismas funciones que ella, ganaba mejor.

“Sí se batalla, sí he tenido que pelar contra ciertos estereotipos de cómo una mujer sola va a ser independiente, o que yo tenga que hacerme cargo de las cosas”, dijo.

Otro aspecto inherente a la mujer, es el de dar a luz y cuidar de sus hijos.

Una etapa difícil en la vida de quienes se convierten en madres para la cual las autoridades muy poco se han preocupado en ayudar.

Cano asegura que “cualquiera que haya parido en un hospital local, llámese el Hospital de la Mujer, llámese el IMSS sabe que los doctores, enfermeras e instalaciones se ven rebasados por la cantidad de pacientes que se ven obligadas a acudir a estos sitios al no poder pagar una atención privada.

Atienden de mala gana, omiten procedimientos que derivan en complicaciones, etcétera. O sea, en Juárez eres violentada desde que naces, o al menos tu madre lo es”.

Luego, apunta que en este entorno de dificultades económícas que aqueja a la región, la mujer necesita salir a buscar el sustento para su familia, pero al mismo tiempo, es presionada por ciertos sectores civiles que la quieren en el hogar por “aquello de la reconstrucción del tejido social”.  

“Pero los niños tiene hambre ¿entonces qué haces, te dedicas al hogar o buscas qué darles de comer?”.

Además, la cuestión de dónde dejar a los niños para poder ir a trabajar evidencia otro desinterés de las autoridades para apoyarlas, pues también las guarderías son rebasadas e incluso este año hubo un recorte millonario a  nivel federal en este rubro.

“O sea, eres violentada cuando naces y cuando creces… y cuando buscas trabajo te desaparecen en el centro”.

En torno a estas escenas de la vida cotidiana en Juárez, se hace necesaria la función no sólo de las citadas organizaciones civiles, sino la del feminismo, el cual en su más puro sentido, busca la igualdad de derechos y la protección legal para las mujeres.

En estos movimientos se involucran teorías y filosofías políticas y sociológicas relacionadas con las diferencias de género.

“El feminismo es necesario, más allá de lo que muchos piensen, que es en el sentido de menospreciar a los hombres y querer tener más derechos que ellos. Es una lucha, una protesta social que se realiza con el fin de decir ‘hey, no somos iguales físicamente, pero tenemos los mismos derechos”, consideró a su vez Glenda, estudiante de la carrera de Derecho de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

Y es que, independientemente de cuáles derechos en específico busquen defender las difrentes asociaciones, agrupaciones o mujeres de forma práctica y personal, se conocen grupos de intolerancia sexista, o llamado “feminismo radical”, que pugnan por una confrontación directa a todo lo que contenga características masculinas.

Éstas identifican al hombre en general, y sin distingo alguno, como acosador y enemigo.

La radicalización de algunas de las posturas feministas actuales, con aspectos que justifican la negación de todo lo masculino, la “erradicación del patriarcado”, el “desaprendizaje del androcentrismo” y la refundación de la Sociedad Humana “sobre la visión de la igualdad de géneros”, no sólo está planteando a los hombres la necesidad de redefinir posturas, sino que está llevando al surgimiento de una contraparte femenina que se niega a aceptar los cánones actuales impuestos por el feminismo moderno.

“Muchas mujeres, y hombres, no se identifican con el feminismo porque caen en una confusión si enfatizamos tres defectos de este movimiento podría ser la realidad y los objetivos de este (todos los extremos son malos) el enfrentamiento emocional de las mujeres a la negativa de formar una familia y generalizar que todos los hombres son malos”.

Lo anterior es expresado por Evangelina Mercado, catedrática, ex periodista, ex regidora del ayuntamiento de Ciudad Juárez y actual Directora Administrativa de los Servicios Educativos del Estado de Chihuahua en esta frontera, quien se asume como una feminista consciente y equilibrada.

En este mismo sentido Martha Lamas, antropóloga, catedrática de ciencias políticas y una de las feministas más destacadas de México aduce que la violencia machista tan presente en países como el nuestro, no debe sin embargo combatirse bajo la misma óptica de violencia planteada por el feminismo radical.

En entrevista concedida la periodista Jorge Cano, la también activista y ensayista señala que el tema de “castrar a los hombres”, como plantea un sector radicalizado y generalizante del feminismo, no representa una opción correcta, pues “una cosa es el violador, el que manosea, y otra son los hombres”, por lo que “estas generalizaciones –decir que todos los hombres son acosadores o que todas las mujeres son víctimas– no ayudan a que la mayoría de la población entienda ni la complejidad, dimensiones del problema ni la reivindicación, que es combatir la violencia”.

Aún así en Ciudad Juárez casi (y estamos hablando de menos de un punto porcentual) el 100 por ciento de las llamadas de auxilio que atiende la Secretaría de Seguridad Pública Municipal por violencia doméstica, son casos de mujeres violentadas por su pareja sentimental.

“Muy pocos, muy raros casos de violencia doméstica llegan a ser de la madre al hijo, y casi ningúno de la mujer a su pareja”, dijo Arturo Sandoval, vocero de la SSPM.

A este respecto el propio Carlos Mendoza – periodista que se define a sí mismo como un pro feminista preocupado por la situación de violencia que viven las mujeres, luego de haber crecido en un hogar donde recurrentemente atestiguaba cómo su padre agredía físicamente a su madre- tardó en darse cuenta de que en el transcurso de una protesta a la que acudió algunas de las consignas lanzadas por las activistas eran dirigidas hacia su persona.

Bajo el grito repetido de “¡Hombres no, hombres no!” Mendoza se vio de improviso rodeado de temperamentales mujeres que al unísono le empujaban y le exigían que se fuera, sentimiento que se transformó primero en pasmo, luego en temor y pocos momentos después en auténtico miedo cuando recibió la primera bofetada.

El periodista se permitió analizar el incidente de manera imparcial pero preocupado por haber sido golpeado en un evento en el que las demandas de “no más violencia contra la mujer” fueron contradictoriamente acompañadas de actos de violencia feminista contra él  y otros periodistas.

La conclusión de su parte fue que su error recayó simplemente en el hecho de ser un hombre, en circunstancias en las cuales la intervención masculina en el entorno feminista es vista como acoso, misoginia y justificación para el ataque.

Incidentes similares en marchas de la misma naturaleza en otras partes del país y del mundo, dan cuenta de actos de violencia femenina no sólo contra hombres, sino contra mujeres que no comparten el modo de pensar de las activistas, o de llevar a cabo las protestas.

A este respecto la socióloga, Master en Educación y periodista cultural Consuelo Sáenz, expresa que algunos movimientos feministas llegan a volverse opresores “contra los y las” que no piensan ni comparten la vida desde sus argumentos, independientemente de que compartan algunas de las ideas en lo que se refiere a la igualdad de oportunidades en materia profesional y de trabajo.

“Llegan a formar parte del problema, no la solución” afirma respecto a la visión de las radicalistas, a la vez que se dice estimulada e inspirada por las mujeres “que son madres incondicionales de sus vástagos, que poseen el don de servicio admirable hacia los suyos” en contraposición a aquellas que no desean comprender y que menosprecian la posición como madre y esposa por considerarla “abnegada y en el peor de los casos  idiota”, incitando en cambio al enfrentamiento y a la emancipación.

“¿Emancipación de qué? ¿Por procurar el bienestar de mis hijos y compañero?”, cuestiona Sáenz, quien no obstante pide tener en cuenta que existe una gran diversidad de frentes y planteamientos feministas,  que de cierta manera es normal que haya desencuentros.

“Es una cuestión de prioridades lo que nos define en nuestras luchas y como seres humanos”, sentencia.

Por su parte Ileana Espinoza, Máster en Ciencias Sociales, y encargada de áreas de trabajo comunitario y canalización en el Instituto Municipal de las Mujeres, señala que en los actuales tiempos no es posible hablar de un solo feminismo, pues hoy en día confluyen una serie de visiones diferentes alimentadas por factores adversos a la mujer como la violencia de género, el feminicidio y el androcentrismo, como patrón de referencia social.

“Los feminismos se viven de manera subjetiva y en función de los derechos y las desigualdades”, señala al indicar que si bien es cierto que la mujer de hoy en día cuenta con leyes, reglamentos y protocolos de protección para presuntamente “protegerla” en el ejercicio de su trabajo y su entorno de vida, ninguno de estos instrumentos se encarga de normar aspectos como el acoso callejero, la discriminación o la violencia silenciosa a la que a diario las mujeres fronterizas se ven sometidas.

Finalmente, la escritora juarense criticó un claro ejemplo de la atención insuficiente que la crisis en contra de la mujer recibe en Ciudad Juárez, pues fue hace apenas tres años que se instauró la Maestría en Estudios Interdisciplinarios de Género.

“Hace apenas tres años se pudo hacer un espacio en la UACJ para crear la maestría que origina especialistas que pudieran aportar y darle magnitud al fenómeno. Tres años. Cuando las niñas se pierden desde hace 20”.

Para finalizar, nos quedamos con un dicho de la citada escritora juarense.

“En mi opinión, los grupos de feministas, en general y no en específico, aportan algo a evidenciar el estado de emergencia en el que ha prevalecido esta localidad por décadas. Sin embargo, entre ellas se dividen y eso es triste”.

 

Por: Luis Carlos Ortega y Valeria Goche