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El mensaje sin mensaje de Peña Nieto

Por: Héctor Molinar | 06 de enero, 2017 - 12:38 | Opinión |

El mensaje a la nación del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, respecto al aumento de la gasolina en nuestro país, es preocupante por el vacío que encierran sus palabras. Un mensaje sin mensaje. Una explicación sin argumentos consistentes o coherentes. Sin definición ni rumbo, y bajo conceptos muy pobres para la calidad del cargo que desempeña. Los motivos bajo los que expuso el aumento de la gasolina son infundados. También pidió comprensión a la sociedad civil, de lo incomprensible de su actuar en contra de la economía. Pues según sus propias palabras tomó esta definición, porque su prioridad: “es el de preservar la estabilidad de nuestra economía”.

¿Cómo entender a un presidente que durante todo su mandato ha mentido? Pues prometió que no habría aumento de impuestos y justamente ha sido todo lo contrario. Prometió grandes beneficios con la reforma energética, tales como la disminución de los precios de las gasolinas, incluso afirmó que no habría más gasolinazos que tanto afectan a la economía de los mexicanos. También prometió disminuir las tarifas eléctricas. Hoy anuncia todo lo contrario. Aumenta la gasolina sin control en porcentajes, que van por encima de la inflación. Y también aumenta la tarifa eléctrica. Durante su gestión hasta el momento, defiende su manera de gobernar considerando que la economía mexicana depende de la economía internacional. 

El pacto por México con los partidos políticos resultó un fraude. Hubo gratificaciones cuantiosas a los diputados y senadores cómplices de la corrupción, que apoyaron con ojos cerrados la reforma constitucional, que permitió la comercialización libre del petróleo. En su reciente mensaje, el presidente apeló a la comprensión de la sociedad, dijo que: “No es para el gobierno de la república una decisión fácil, tomar una medida como la anunciada. No es y menos el deseo del Presidente de la República, ni de su gobierno el tomar una decisión como ésta”. Sin embargo la tomó y lo hizo. Su justificación, motivo y razones son infundados. Dijo que “sería aún más doloroso los efectos y las consecuencias”, pero tampoco explica cuáles son. La reacción ha sido todo lo contrario a lo que solicitó.

Bajo un discurso como todos los que le caracterizan, insensible y firme en su propósito, palabras más, palabras menos, sostuvo que no habrá cambio en la manera en que se comercializa con la gasolina. Además de que no hubo diagnóstico alguno, ni se previno para establecer medidas de apoyo a los más vulnerables. Pues dijo que apenas se reunirá con su gabinete para analizar de qué manera lo hará. Sigue la devaluación del peso frente al dólar norteamericano, así como la carestía de los productos básicos en escala, el aumento en los combustibles, que aniquila inmediatamente a la clase más necesitada: los pobres. También se afecta a todo el sector comercial y a todas las clases sociales.

Es insostenible el gobierno de Peña Nieto, cuyo mensaje lo deja peor ante los mexicanos, pues dijo lo mismo repetidamente. Insistió en que su propósito fundamental, es velar por la economía de los mexicanos en su gobierno. No fundamentó su proceder en cuanto a sus facultades, que han pasado de los límites de la libertad y la democracia. La nación se encuentra bajo una revolución social, según sostiene una agrupación denominada “Congreso Nacional Ciudadano”. Misma que sustenta su lucha, en los hechos suscitados por la complicidad de los partidos políticos y la corrupción de los funcionarios en turno. Afirma en uno de sus comunicados en las redes sociales que “todos los partidos políticos se tapan con la misma cobija, todos duermen en la misma cama y ninguno podrá rescatar realmente a México, porque no son la solución, son el problema”.

Es procedente el amparo contra el alza de los combustibles, al dejar en estado de indefensión a todos los mexicanos por la falta de definición de precios en las gasolinas. Porque el congreso derogó las bases en que sustentaba la liberación del precio bajo condiciones de mercado, hasta el año 2018. Lo adelantó un año violando diversas disposiciones constitucionales. Viola la ley de ingresos, la de hidrocarburos y los derechos humanos. Existe responsabilidad del presidente, para prever mecanismos de ajuste, que permitan revisar al alza los incrementos de los citados precios, de manera consistente con la evolución del mercado internacional. Es una situación de emergencia nacional, que rebasa los límites de la tolerancia de la sociedad. México necesita reaccionar con firmeza para hacer valer el poder ciudadano.

Por el Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca

Especialista en Gestión de Conflictos y Mediación

abogado@hectormolinar.com