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Gasolinazo: duro latigazo en las espaldas de la economía familiar.

Por: Luis Carlos Ortega | 04 de enero, 2017 - 05:33 | Opinión |

Para el mexicano de la calle, del trabajo, de la brega cotidiana por obtener el sustento a costa del sudor propio y estar en regla, el nuevo gasolinazo implementado al arranque de 2017 por las autoridades hacendarias de nuestro país representó literalmente una auténtica y brutal secuencia sin saque de baldazos de agua fría en pleno invierno.

Los latigazos de implacable acento impositivo que el gobierno federal comenzó a infringir por la desnuda y estoica espalda de la economía familiar desde las primeras horas del nuevo año, han propiciado sin embargo y por primera vez en mucho tiempo una rabiosa y muy generalizada reacción social que amenaza con salirse de todo control si las autoridades no actúan con la prontitud necesaria para remediarlo.

Hasta ahora las voces oficiales han cerrado filas en torno al discurso que trata de convencernos de que la disposición no constituye un aumento en impuestos, sino algo que se debe a un incremento en los precios internacionales de los combustibles, por lo cual, según el subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Miguel Messmacher Linartas, la población debe ser comprensiva y terminar por entender.

A esas voces oficiales a las que se suman las de algunos opinólogos e importantes analistas de medios nacionales que buscan restar importancia a las manifestaciones públicas de los últimos tres días, se oponen a su vez no sólo las consabidas voces políticas, sino las de otros no menos importantes analistas, representantes de organizaciones sociales y del sector empresarial que reprochan la medida y vierten algunas precisiones contrarias al argumento de que no se trata de un incremento de impuestos.

Sólo en el caso de la Confederación Patronal de la República Mexicana, sus representantes nacionales mostraron su inconformidad aclarando a la administración de Peña Nieto que sí se trata de un impuesto que además de ser muy alto y dañar al consumidor final, atrae ya las primeras manifestaciones inflacionarias que amenazan con ser devastadoras para la economía del país.

De acuerdo a medios nacionales, con el gasolinazo la SHCP recibirá un 40 por ciento más de lo que recaudó en impuestos directos con respecto el año anterior, pues luego de que en el transcurso de 2016 obtuvo ingresos por 184 mil 438 millones de pesos, con el incremento al combustible -que por cierto y curiosamente también es de un 40 por ciento- el ingreso calculado llegaría a los 257 mil 466 millones de pesos, es decir, un incremento de más de 73 mil millones de pesos en comparación a lo que se programó en 2016.

Según analistas, si no se cobrara dicho impuesto, el precio de la gasolina rondaría apenas por encima de los 10 pesos por litro.

Al precio de la gasolina no sólo se le carga el IEPS federal, también se suma al monto otro IEPS que se entrega a los gobiernos estatales, además de un IEPS ambiental, sin faltar el IVA, lo cual suma un mayor monto al precio final del combustible.

El Gobierno también ha buscado reducir la inconformidad social con el argumento de que aún con el gasolinazo que ubica el precio de la gasolina magna en 15 pesos con 99 centavos, México sigue siendo un país con uno de los más bajos precios de gasolina en el mundo.

Esto nos coloca en el lugar 30 del ranking mundial de precios, donde Hong Kong está a la cabeza con la gasolina más cara, a un equivalente de 39 pesos con 36 centavos por litro de magna, seguido de Noruega con 36 pesos y 67 centavos, e Israel, con 33 pesos y 36 centavos.

El argumento de las autoridades sin embargo se desmorona si al comparativo se suma el nivel de ingreso salarial con el que cuentan los habitantes de los mencionados países, lo que de acuerdo a empresas de medición como Bloomberg ubica a los mexicanos como el segundo lugar entre los pueblos que más gastan en gasolina debido a los bajos salarios.

De acuerdo a Bloomberg, compañía que proporciona servicio para las empresas financieras y organizaciones en todo el mundo, en México gastamos alrededor de un 3.38 por ciento de nuestros ingresos para comprar gasolina, con un salario promedio de 53.36 pesos por día, en tanto que en Hong Kong se hace lo propio con sólo el 0.46 por ciento del salario, pero con un ingreso diario promedio de ¡2 mil 334 pesos!

Un mundo de diferencia indudablemente, que también se presenta en comparación con otras economías como las de Noruega, Estados Unidos o China.

Es más que notorio que urgen ¡urgen! no las acciones de choque o de sometimiento policial contra las numerosas manifestaciones de inconformidad que se extienden ya por varias entidades del país, sino acciones de negociación, de concertación, de comprensión y cargadas de buenas dosis de sensibilidad social para atemperar el golpe, y reducir con ello la tensión y los amagos de violencia que ya se dejan sentir en el entorno nacional por esta causa.

Los bloqueos carreteros, las amenazas de toma e incendio de gasolineras, el cierre de puentes internacionales, la toma de oficinas públicas, son apenas la primera muestra de los preocupantes alcances que esta medida, calificada de impopular pero necesaria por el gobierno federal, puede llegar a tener si las autoridades no reconsideran a tiempo su postura.