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Los barriles de la reforma petrolera

Por: Rubén Aguilar | 02 de enero, 2017 - 07:25 | Opinión |

La reforma energética no se hizo para bajar los precios de los combustibles sino para elevar la producción que desde hace años venía en picada por falta de inversión y tecnología. Y también, para elevar las exportaciones de crudo que se derrumbaron 50% y con ello los ingresos fiscales derivados de estas ventas.

El especialista en el tema petrolero, Víctor Flores García, colaborador del reconocido portal PetroleumWord (PW), me hace llegar su análisis prospectivo sobre el tiempo que en México estarán a la venta los primeros barriles de petróleo de las distintas licitaciones, producto de la reforma energética. Se los comparto.

En el mejor caso, el primer barril de crudo para comercialización de los campos asignados en aguas profundas del Golfo de México saldrá en 2028. Faltan todavía 12 años. Habrán de pasar los dos años que le quedan a este sexenio (2012-2018), un sexenio más (2018-2024) y al cuarto año del siguiente sexenio (2024-2030), es cuando van estar a la venta los primeros barriles de esos campos.

La comercialización de petróleo de aguas someras empieza en diez años que nos lleva al 2026. También dentro de tres sexenios. En su proyección la venta más temprana será la de los crudos no convencionales de la zona de Chihuahua-Coahuila que podría empezar en 2019. Esto depende si mejoran los actuales precios del petróleo. En el mejor de los casos faltan tres años. Las licitaciones en campos terrestres inician a producir los primeros barriles en 2020. En el siguiente sexenio.

Para que se haga realidad la producción de 900,000 barriles más, que es la meta propuesta por el gobierno, que equivale al 43 por ciento de la producción actual, van a pasar doce años. Y los 260.000 barriles, 12.5 por ciento de la producción actual, producto de las tres primeras convocatorias va a tardar todavía más. Flores en sus proyecciones utiliza información de la Secretaría de Energía (SENER).

Las inversiones petroleras son de muy largo plazo. Todos los que trabajan en ese sector lo saben. Son apuestas, es una industria audaz, de alto riesgo. El tiempo en ese sector económico tiene su propio ritmo. Son años de inversiones cuantiosas sistemáticas sin ver retorno. Un día llegará y en abundancia. Es una exigencia del producto con la que se trabaja.

La realidad es la que plantea Flores y en consecuencia los ingresos fiscales, que pueden y seguramente serán muy atractivos, se van a dar solo después de que inicie la producción de petróleo. La de mayor envergadura y la que puede ofrecer mejores ingresos al fisco es la de aguas profundas que no se van a dar sino hasta dentro de doce años.

Lo que sí es una realidad del corto y mediano plazo, resultado de las licitaciones, es la lenta generación de empleos que seguirán el comportamiento que tengan las inversiones. En el caso de aguas profundas va impactar los estados de Tamaulipas y Veracruz. En aguas someras Campeche y Veracruz. En tierra Chiapas y Tabasco. En crudos no convencionales Chihuahua y Coahuila.

La decisión de la reforma energética es correcta y plausible. Debió haberes hecho 25 años atrás. La estrategia de comunicación del gobierno tuvo que preparar a la ciudadanía, de manera pedagógica, para que entendiera los tiempos y las complicaciones de una acción de esta envergadura. Se requería creatividad. El gobierno optó por el triunfalismo y ahora está en medio de una crítica que deslegitima su acertada decisión.

Twitter: @RubenAguilar