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Vientos de cambio e inconformidad en la Secretaría Federal de Cultura

Por: Luis Carlos Ortega | 29 de diciembre, 2016 - 03:10 | Opinión |

El pasado 21 de diciembre se cumplió un año de la creación de la Secretaría Federal de Cultura, cuya titularidad recayó en el reconocido diplomático, abogado e historiador mexicano Rafael Tovar y de Teresa.

Su creación exigió modificaciones a fondo en la estructura y los mecanismos bajo los cuales funcionaba la promoción cultural del país bajo la égida del Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes (Conaculta), cambios que se tuvieron que hacer tanto a nivel federal como en los ámbitos estatal y municipal.

Se propició con ello la separación de las funciones que hasta antes de la creación de la nueva dependencia, Conaculta compartía con la Secretaría de Educación Pública, con la consecuente redistribución de los presupuestos, la reestructuración del organigrama, y la reasignación de responsabilidades y ámbitos de competencia.

En general se dieron una serie de cambios que por supuesto propiciaron conflicto de intereses con al menos 18 instancias sindicales, que mantenían una postura de confrontación con la nueva dependencia al considerar que sus derechos laborales podrían verse afectados.

La nueva secretaría entró en funciones arrancando el año, ya con presupuesto propio del orden de los 14 mil 800 millones de pesos que la colocaron por encima de otras secretarías como fue el caso de Turismo, Relaciones Exteriores y Economía.

Junto con las expectativas llegó el escepticismo y una fuerte carga de críticas surgidas del entorno intelectual y cultural del país, que entre otras cosas tachó la decisión de unilateral, considerando que su manejo en manos de Tovar y de Teresa sería elitista y excluyente de la cultura, ajeno a la condición social de la misma y enfocado más a un modelo neoliberal y privatizador acorde al sistema.

A un año de distancia la situación para la nueva secretaría (para la cual se anunció un presupuesto menor al de su arranque, estimado en 10 mil 928 millones de pesos según los reportes del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación) es de incertidumbre y pérdida momentánea de rumbo, entre otras cosas debido al repentino fallecimiento de su titular, Rafael Tovar y de Teresa, acaecido la madrugada del pasado sábado 10 de diciembre.

Aunado a la muerte de su titular y la indefinición que hasta el momento reina en la designación de su sucesor, la joven secretaría enfrenta también la inconformidad de cientos de sus trabajadores sindicalizados que padecen el atraso en el pago de su salario correspondiente al presente mes, incluyendo vales anuales de despensa.

Esto motivó que en días pasados se diera el cierre, durante cinco horas y media, de varios museos, escuelas y oficinas del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en la Ciudad de México, además de manifestaciones en escuelas y zonas arqueológicas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en varias entidades del país.

Otra cosa que también mantiene en reserva a instancias y personajes de la vida cultural del país es la incertidumbre que reina respecto a quién se hará cargo de este organismo federal.

Varios son los nombres que se vienen barajado, pero en particular uno de ellos ha generado ya molestia y comentarios críticos entre los círculos culturales y periodísticos del país, al mencionarse con relativa insistencia que la próxima titular será nada más ni nada menos que Beatriz Paredes Rangel, quien hasta el pasado 14 de diciembre estuvo a cargo de la Embajada de México en Brasil, y que ya está de regreso en México.

Sin restarle sus méritos como una de las más reconocidas figuras de la política mexicana en su labor como gobernadora de Tlaxcala,  diputada federal, dirigente nacional de PRI y candidata a la Jefatura del gobierno capitalino, entre otros cargos, amén de ser considerada una mujer ilustrada, sus cartas credenciales no resultan sin embargo lo suficientemente convincentes para respaldarla como la principal autoridad de la cultura en México, según opinión de representantes de los sectores más destacados de este ramo en el país.

Medios nacionales señalan desde hace varios días que será en enero del próximo año cuando se haga el anuncio oficial del nuevo encargo de Beatriz Paredes, en el marco de los cambios que igualmente serán anunciados por la administración de Peña Nieto, entre otros, el regreso de Luis Videgaray ahora como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en sustitución de Claudia Ruiz Massieu, quien por cierto fue también mencionada en su momento como posible titular de la Secretaría de Cultura.

En lo personal soy parte de los escépticos que ven en la figura de Paredes Rangel, sí a una muy destacada y eficaz operadora política, pero muy, muy ajena en cuanto a sus intereses y capacidades, a lo que en ámbito de la cultura nacional requiere.