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La peor de las muertes, es perderse en el anonimato

Por: Alfredo Martínez de Aguilar | 28 de diciembre, 2016 - 06:36 | Opinión |

Navidad es contracción de Natividad y ésta significa Nacimiento. Su celebración obliga a compartir algunas reflexiones con nuestros queridos lectores. No son lecciones de moral, de ninguna manera, es analizar el brutal contraste de nuestra realidad sociopolítica. 

Oaxaca, bendecida por Dios y por sus Padres Fundadores. Es tierra de eternas contradicciones y crueles, crudas y descarnadas paradojas. Nada de lo humano le es ajeno, la vida y la muerte, la santidad y la heroicidad. La ignorancia y la genialidad. La miseria y la opulencia.

Sus piedras angulares y columnas vertebrales son el amor y el odio. Sus hijos son férreos gigantes como los árboles de Achiutla y Apoala. Universales, pero también enanos mentales y aldeanos por su mezquindad. Ilustres oaxaqueños han contribuido a construir México.

Sin fanatismos fundamentalistas y menos llevados por mesianismos políticos o religiosos, los oaxaqueños estamos llamados a seguir contribuyendo a la construcción del país y de América Latina toda. Lo hizo Benito Juárez, Porfirio Díaz y José Vasconcelos, entre muchos otros. 

Tierra con tradición guerrillera marxista-leninista de larga data, así como de grandes capos internacionales del narcotráfico. Unos y otros tenían honor y lealtad y, sobre todo, respeto por el pueblo pobre. Los seguidores de la lucha armada, honestos y congruentes, están muertos.

La leyenda viva de los grandes capos sobrevive porque sigue preso, de lo contrario hace mucho estaría muerto por la traición de gobernantes y altos funcionarios. La soberbia y desmedida ambición de los políticos provocó la destrucción de su imperio en el sur-sureste. 

Hoy muchos supuestos luchadores y guerrilleros son mercenarios al servicio del mejor postor. Se han hecho cómplices de los oligarcas capitalistas y gobiernos corruptos en turno para enriquecerse en nombre del pueblo. Sus nombres y los de sus esposas e hijos son conocidos.

No hay peor enemigo de los oaxaqueños que los propios oaxaqueños, pero solo entre los que se quedan a vivir en Oaxaca. El triunfo se persigue de oficio. Fuera de la tierra de nuestros viejos abuelos generalmente cambiamos de actitud. Nos tornamos generosos y solidarios. 

Estamos obligados a motivar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos a dejar el hogar paterno y volar lo más lejos y alto que puedan. Que conquisten el mundo y vuelvan triunfadores a devolver a su jirón de Patria chica lo que ésta les ha permitido obtener.

No solo el pan ajeno hace al hijo bueno. Al igual que la luz del conocimiento de las letras cambia la vida a los seres humanos. Brincar los cerros y recorrer el mundo despierta el hambre de trascendencia y eternidad, de meter el pie a la historia.

La peor de las muertes históricas y sociales, es perderse en medio del anonimato de la masa. Es dejar ir la oportunidad de luchar por la vida, la libertad y la dignidad humanas, así como por la verdad y la justicia, y contra las arbitrariedades.

No somos estúpidos, por simple instinto de supervivencia no nos queda de otra. Apelamos al paisanaje. Estamos solos contra el mundo. O nos unimos o todos los demás nos aplastan. Muchos rechazan a los oaxacos u oaxaquitas, pero nos explotan laboralmente.

Ésta es una gran lección de vida que los oaxaqueños que nos quedamos a vivir en la tierra en la que tenemos enterrado nuestro ombligo todavía no terminamos de entender y menos de aprender. Lo ideal es que decidamos y aceptemos ser amigos leales. 

Si no es así, porque la unidad requiere comunión de principios y valores, por lo menos aprendamos a trabajar en equipo por interés común y hasta por conveniencia. Facilita hacer las cosas rápido y mejor de manera eficaz y eficiente. 

Oaxaca, es tierra de promesas y de grandeza. Pero también de grandes miserias humanas, tierra de corrupción, saqueo e injusticias mil. De humildad sublime hasta el sacrificio personal de la mano de soberbia sin límite alguno.

De vidas exitosas y triunfadoras, dolorosa y lamentablemente, de manera minoritaria y selectiva y las más de las veces verdaderamente excepcional. Con enorme potencial humano y material, que le convierte en codiciado botín global. Es la gran reserva continental.

Oaxaca es enormemente rica a grado tal que, después de 500 años no termina el criminal saqueo. Sus vastos recursos naturales siguen siendo depredados en forma irracional. La venta de cuerpos y conciencias facilita la explotación. Perdimos la dignidad.

Hoy, las multinacionales imperiales europeas, norteamericanas, canadienses y chinas, sustituyen el robo de toltecas, olmecas y aztecas a los mixtecos y zapotecas y, luego a los oaxaqueños. Irónicamente, la destrucción construye fortunas con cadáveres en el clóset.

La información privilegiada que disponen los gobernantes, políticos y funcionarios públicos les permite amasar grandes fortunas mal habidas. Todos los negocios ilícitos de la corrupción conducen necesariamente a los ex gobernadores oaxaqueños.

Participar en el Programa Punto Final de MVMTelevisión, conducido por Sócrates Campos Lemus al lado de Jaime Velásquez, nos permitió desmenuzar con nombres, pelos y señales las amplísimas redes de complicidad que facilitaron que nos siguieran saqueando.

Salvo verdaderas excepciones no hay familias oaxaqueñas que no tengan familiares trabajadores de la educación. Lo mismo ocurre en el caso de los Tres Poderes del Gobierno de Oaxaca. Entendible porque son las principales fuentes de trabajo en la entidad.

La venta y herencia de plazas por la Sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) y en los Tres Poderes del Gobierno del Estado, fortalecen la corrupción.