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Técnica en blanco y negro refleja el rostro del cine mexicano: Arturo Ripstein

Por: Agencia Notimex | 14 de noviembre, 2016 - 12:18 | Espectáculos |
Agencia Notimex

México.- Con la cinta “La calle de la amargura”, el director Arturo Ripstein regresó al cine que más le gusta, el de blanco y negro, técnica que le parece fascinante porque a través de esta se refleja el verdadro rostro del cine mexicano.

Durante 50 años, el cineasta se ha caracterizado por su peculiar manera de reflejar la vida de la sociedad mexicana, sobre todo de la clase más baja, la miseria y la marginación, y todo esto lo logra con el dramatismo y a la vez el encanto del blanco y negro.

“Esta técnica tiene una vida muy especial, de la que el color carece por alguna extraña razón. Y de esto hay muchos ejemplos, como los grandes fotógrafos siembre usaron blanco y negro, que van desde Nicéphore Niépce hasta nuestros días. Esta técnica tiene otra vida que el color elimina”, comentó el destacado realizador en entrevista con Notimex.

“Uno inventa la realidad a partir del blanco y negro y el color, de alguna manera la refleja o la transmite y esto da ciertos valores, un ejemplo preciso, son los presos en los campos de concentración de la Segunda Guerra mundial, que tienen un impacto en blanco y negro y los presos del conflicto balcánico, ambos son campos idénticos, pero los filman a color y dejan de tener, por lo menos esa es mi apreciación, la fuerza de impacto que tiene el primero”.

Puso otro ejemplo: la obra del pintor Pablo Picasso. “Como dijo Picasso, el color debilita y sabía de lo que hablaba. Su obra en blanco y negro es intensísima sin duda alguna, sus dibujos y las cosas más poderosas de él, terminaron siendo en blanco y negro”.

El director mexicano confesó que aprendió a hacer cine en blanco y negro, porque eso hacía su padre. “Yo iba a ver a mi papá filmar hace casi 70 años y en ese momento lo habitual era el blanco y negro. Ahí aprendí a conocer y a querer a mi país en blanco y negro. Aprendí a entender los personajes y situaciones, conflictos en esos dos tonos, así que toda mi carrera la planee en esa técnica”.

Sin embargo, no rechaza el cine en color, pues en su filmografía existen memorables cintas con esa técnica.

“He hecho muchas, pero he pretendido que las películas en color, parezcan en blanco y negro debido a las imposiciones comerciales, pues son razones de mucho peso. Y ahí vamos a otro punto, respecto al blanco y negro, pues la censura económica es la peor de todas, eso no tiene defensa y esa es una de las formas de la derrota, pero finalmente, con tantos años de ‘marqueza' pues uno se sale con la suya, metiéndoles la confusión”, añadió en broma.

Respecto a la manera de hacer cine actual, comparado con el de antaño, Arturo Ripstein deja ese romanticismo por lo antiguo y al contrario, se siente beneficiado con los avances y equipos que existen para realizar películas.

“De alguna manera, el cine siempre ha ido evolucionando, la historia del cine ha estado ligada también a sus cambios tecnológicos, siempre han ocurrido cosas, lo cromático, del cine mudo al sonoro, hasta llegar a lo digital. La historia del cine ha tenido muchos cambios, pero siempre han sido aceptados con mucha reticencia, porque es una industria enormemente conservadora”.

Compartió que él fue el primero en hacer una película digital en América Latina.

“Siempre me han interesado estas cosas y eran y son para mi beneficio, pues me cansé de tener equipos enormes y siempre buscaba tener un equipo reducido, buscando tener una relación más íntima con mi gente, porque las cosas salen más como el director lo sueña, aunque a veces la diferencia entre lo que uno sueña con lo que sale, es abismal”, señaló.

Al tocar este punto, se le preguntó si “La calle de la amargura”, salió como él soñaba, a lo que respondió:

“Si no lo fue todo, se acerca. Cada vez más a través del largo tránsito de mi trabajo se acerca más a lo que sueño. Una vez hice un documental con Juan Soriano y él me decía que ya después de muchos años, cuando la mano obedece, sale lo que pretendes y a mí, aunque ya lentamente, la cámara me obedece”, finalizó.