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Colombianos honran día y noche al mariachi, un honor para México

Por: Agencia Notimex | 17 de octubre, 2016 - 14:53 | De Interés |
Agencia Notimex

Bogota.- La Playa, un pequeño sector de la capital colombiana que hace 60 años era una de las zonas más exclusivas en Bogotá, hoy es el principal centro donde los colombianos honran día y noche al mariachi, así como los corridos mexicanos.

Esta pequeño cuadrante que está en el costado oriental de la avenida Caracas, que cruza la ciudad de sur a norte con su sistema de transporte masivo, conocido como Transmilenio, es un lugar referente de la música mexicana en este país sudamericano.

La Playa dejó de ser el sector exclusivo por excelencia y se convirtió en la casa de decenas de mariachis, es un lugar donde ofrecen- en sus cuatro esquinas- sus serenatas, es un espacio donde se siente y se vive el ambiente de las rancheras y los corridos.

El embajador de México en Colombia, Arnulfo Valdivia Machuca, asegura que los colombianos honran al mariachi de una manera muy importante y está inmerso en la vida cotidiana de este país de 48 millones de habitantes.

“En Colombia no hay pedida de mano o matrimonio que se respete sin mariachi. Así de aceptada está la tradición del mariachi en Colombia. Los colombianos tienen conocimiento profundo de las canciones”, subrayó el diplomático.

Para Valdivia Machuca, el sector de La Playa es “un símil de la Plaza Garibaldi en la Ciudad de México. Para los mexicanos llegar a Colombia y encontrar grupos de mariachis de tanta calidad es un privilegio”.

Este movimiento de mariachis en Colombia, que en la actualidad cuenta con más de tres mil agrupaciones a nivel nacional, fue obra de un grupo de gestores culturales en la década de 1950, entre ellos figura el mexicano Alfonso Regla, oriundo del estado de Jalisco.

Don Alfonso, quien es el maestro de maestros de los mariachis en Colombia, dejó el 19 de abril de 1958 su Guadalajara linda y querida, para seguir a una colombiana, con quien se casó en Ciudad de México y a quien perdió después de cantarle durante 40 años.

Cuando Don Alfonso llegó a Bogotá, solo existía la pequeña emisora “Metropolitana” que transmitía una hora diaria de rancheras.

Entre el amor de su mujer y la nostalgia de dejar atrás Guadalajara, de despedirse para siempre de la tradicional Plaza de Garibaldi, en Ciudad de México, una noche le dijo a su mujer que pensaba crear una gran industria de mariachis y “hacer patria fuera de mi patria”.

“Recuerdo -dijo- que ese día, por allá como en el mes de mayo de 1958, mi mujer se reía y me decía: ‘Ahí esta la emisora Metropolitana para que escuche sus rancheras y recuerde a su patria (...) Nadie lo va acolitar (apoyar) en esa idea de la industria de Mariachis'”.

A pesar del pesimismo de su esposa, Regla creó el primer mariachi con una trompeta, tres violines y su guitarrón en el barrio Chapinero, un sector que para la época era uno de los lugares residenciales más exclusivos de la capital colombiana.

En un pequeño bar ubicado entre la calle 62 y carrera 13, en el corazón de Chapinero (La Playa), este tapatío empezó a interpretar rancheras y a ofrecer serenatas para los enamorados.

“Nunca me imaginé que se fuera a crear este movimiento de mariachis tan grande. Ahora hay grupos en cada pueblo de Colombia”, dijo Don Alfonso mientras afina su inseparable guitarrón.

Con sus trajes típicos de charro y con sus trompetas, violines, guitarras y guitarrones, estos músicos reconocen el liderazgo de Don Alfonso, para hacer de los mariachis colombianos una auténtica réplica de los mexicanos.

“Con la llegada del maestro Alfonso Regla se produjo un gran movimiento cultural, una gran empresa con tres mil 500 conjuntos, es una industria donde trabajan más de 20 mil personas”, afirmó Raúl Chacón, uno de los líderes en el sector de La Playa.

Con el liderazgo de Don Alfonso, los mariachis colombianos ya empiezan a competir con los mexicanos en el mercado latinoamericano, porque de La Playa salen grupos a ofrecer serenatas a los países vecinos, incluso a Europa y a Asia.