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Alertan por severa sequía que afectará zonas de EEUU y México

Por: Agencia Notimex | 13 de octubre, 2016 - 14:40 | Internacional |
Agencia Notimex

Dallas.- Existen claras evidencias de que una severa sequía de largo plazo afectará este siglo la región del suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México, determinó un nuevo estudio publicado esta semana en la revista científica “Science Advances”.

Las posibilidades de que una megasequía de décadas de duración, provocada por el cambio climático, afecte esas zonas durante este siglo, son del 99 por ciento.

Así lo indica la investigación efectuada por científicos de la Universidad de Cornell, del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty, de la Universidad de Columbia, y del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA (Administración de Aeronáutica y el Espacio).

“Históricamente las megasequías eran fenómenos extremadamente raros que ocurren sólo una o dos veces por milenio”, advierte el estudio.

Sin embargo, agregó, “de acuerdo con nuestro análisis de las respuestas modeladas al aumento de gases de efecto invernadero, estos eventos podrían convertirse en un lugar común si el cambio climático continúa sin cesar”.

La investigación señala que el aumento de las temperaturas se combinará con una disminución de las precipitaciones para crear sequías que serán peores que la del histórico “Dust Bowl” del siglo XX, y durarán mucho más tiempo.

La sequía del “Dust Bowl” duró más de ocho años y afectó a 40 millones de hectáreas en Texas, Oklahoma y tierras adyacentes en Kansas, Colorado y Nuevo México.

Las tormentas de polvo barrieron grandes extensiones de tierras de cultivo y depositaron toneladas de partículas hasta el este de Chicago, Nueva York y Washington.

Se estima que más de medio millón de personas quedaron sin hogar, y unos 3.5 millones de residentes de las áreas afectadas se vieron forzados a emigrar al oeste, con la esperanza de encontrar trabajo.

El estudio consideró las condiciones bajo un nivel de dos grados centígrados de calentamiento global, de cuatro grados y de seis grados.

Con cuatro grados de calentamiento, que es el índice en el que actualmente se dirige el planeta, las megasequías son casi una certeza, advierte el estudio.

Si el aumento de la temperatura global se mantiene a dos grados, que es el objetivo del límite superior del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, el riesgo de megasequías está entre el 30 y el 60 por ciento.

Actualmente el 62 por ciento de California se encuentra bajo severas condiciones de sequía o peores. California está entrando en su sexto año consecutivo de sequía, con niveles históricamente bajos de precipitación y cubierta de nieve.

El nivel del agua en muchos de los lagos y embalses de California se mantiene por debajo de los promedios históricos. Una sequía moderada o peor afecta también el 45 por ciento de Arizona y el 37 por ciento de Nevada.

Bajo el escenario de cuatro grados contemplado en el estudio, todos menos el extremo sureste de California está en un riesgo del 90 al 100 por ciento de megasequía.

“Si una megasequía ocurriera en el suroeste en las próximas décadas impondría tensiones sin precedentes en los recursos hídricos de la región, y estudios recientes han demostrado que es mucho más probable que se produzca en este siglo debido al cambio climático, en comparación con los siglos pasados”, señalaron los autores del estudio.

Una buena parte del suroeste de Estados Unidos se sustenta en el río Colorado y sus afluentes para algo o la totalidad de sus necesidades de agua.

El Colorado alimenta tierras de cultivo críticos, el abastecimiento público de agua y ayuda a generar energía hidroeléctrica. De 30 a 40 millones de personas dependen del agua del río Colorado.

Históricamente, el Colorado desembocaba en el Golfo de California. Hoy lo poco que queda del río Colorado cuando llega a México se ha desviado para irrigar las granjas del Valle de Mexicali. El resto del río existe principalmente como una memoria seca.

Los investigadores recomendaron una combinación de políticas de adaptación, incluida la reducción de la demanda de agua, una mayor eficiencia en el uso del líquido y cambios a los suministros de las aguas subterráneas, así como una mayor reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.