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Los Niños Héroes

Por: Joaquín García | 13 de septiembre, 2015 - 06:00 | De Interés |

Antes de concluir las historias de estos famosos personajes les comento que sus nombres están inscritos en cinco calles paralelas  que recorren de norte a sur la colonia Melchor Ocampo y dos se salen de la demarcación de esa colonia (Fernando Montes de Oca y Francisco Márquez) a Agustín Melgar si le dieron los de nomenclatura una calle de mayor longitud desde el Malecón (David Herrera Jordán) hasta la 16 de septiembre a un costado del Mercado Juárez. Lo separan de los otros cadetes tres colonias o en distancia 2 kilómetros, así que si usted busca la calle de Agustín Melgar no lo va a encontrar en donde por lógica debería estar junto con los otros Niños Héroes.

Continuando con la historia:  aunque hubo sólo 5 cadetes muertos, además de otros heridos y prisioneros, se reconoció a 6 ya que el Teniente Juan de la Barrera al momento de la batalla era reciente su graduación y no tenía asignado un puesto en el Ejército Nacional. Por lo que la lista está integrada por Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Francisco Márquez, Juan de la Barrera, Juan Escutia y Vicente Suárez.

El cadete Fernando Montes de Oca (Edad al morir 18 años con 4 meses).

Murió en el marco de una puerta la cual defendía, en la cual cayó cuando un soldado estadounidense logró pasar por una ventana y matarle por la espalda.

El cadete Francisco Márquez (Edad al morir casi 14 años).

Murió en el castillo cuando un grupo de soldados se le acercó conminándolo a rendirse pero él disparó a uno, a quien mató para luego ser muerto por los tiros de otros.

El cadete Teniente del Cuerpo de Ingenieros Juan de la Barrera (Edad al morir 19 años con 3 meses).

Murió en la defensa del hornabeque ubicado al sur cerro, en donde luego fueron encontrados seis cadáveres que fueron identificados como los Niños Héroes.

Juan Escutia (Edad al morir 20 años y medio).

Según el historiador José Manuel Villalpando no era cadete, como se ha demostrado en un estudio reciente, sino que seguramente era un soldado del batallón de San Blas. Su verdadero nombre era Juan Bautista Pascasio Escutia Martínez murió en la ladera poniente del cerro, ubicado como tirador en lo alto del acantilado fue herido por una bala y cayó por este, quedando muerto sobre una roca, a la cual le fue colocada en 1970 una placa conmemorativa.

El cadete Vicente Suárez (Edad al morir 14 años con 5 meses).

Murió en su puesto de centinela en la escalera de honor peleando a bayoneta contra los estadounidenses.

El ex cadete y Teniente Agustín Melgar (Edad al morir casi 18).

Murió al día siguiente, este se había parapetado detrás de unos colchones en el dormitorio del colegio donde acabado su parque dispuso su bayoneta en el fusil y se lanzó a la lucha cuerpo a cuerpo de donde resultó herido de varios disparos y bayonetas.

En 1878 un grupo de los cadetes sobrevivientes de 1847 formaron la Asociación del Colegio Militar que había sido fundada en 1871 los cuales promovieron ante el gobierno de los generales Porfirio Díaz y Manuel González la celebración de una ceremonia para recordar a los cadetes muertos, heridos y prisioneros en la batalla de Chapultepec, lo que lograron en los años de 1880 y 1881, además construyeron un monumento en forma de obelisco en 1884 bajo la dirección del Arq. Ramón Rodríguez Arangoity que era a su vez un ex alumno en 1847, este monumento se situó en el poniente del cerro al sur de la puerta principal del colegio y sobre una de las trincheras que había servido de fosa común para los soldados mexicanos.

El mito más extendido es el considerarlos niños ya que la mayoría estaba en lo que modernamente consideramos adolescencia y temprana adultez, además de que para la época era frecuente que a los 15 años los varones se casaran y formaran una familia propia.

El segundo es el mito del suicidio del cadete Juan de la Barrera o Juan Escutia, según sea la fuente que se consulte aunque es más popular el segundo y que en parte da pie para no creerse verídico el relato, que envuelto en la bandera nacional que ondeaba en lo alto del Colegio Militar en vista de evitar que cayera en manos de los estadounidenses, la verdad es que esa bandera fue tomada por los estadounidenses y al parecer es aún un trofeo de guerra que se encuentra en la Academia Militar de West Point en los EE. UU., aunque en 1952 con motivo de la inauguración del Altar a la Patria fueron devueltas a México varias banderas mexicanas tomadas durante la guerra de 1847 y en especial el día 13 de septiembre.

Al parecer la historia del suicidio nació durante la ceremonia de conmemoración de 1878 cuando Manuel Raz Guzmán en un poema épico en la conmemoración de la Batalla del Molino del Rey, narró en forma poética como Agustín Melgar (y no Juan Escutia o Juan de la Barrera).

…pero tú, Melgar… rodeado de enemigos les disparas tu arma, y no teniendo esperanza, antes que rendirte te envuelves en el pabellón nacional y presentas tu pecho juvenil a las balas del invasor…

 

Nunca mencionando que se había arrojado y menos que lo hubiera hecho envuelto en la bandera, fue una forma de decir que estaba abrigado y abrigando a la nación, la forma fue gratamente recibida por el público y se fue desarrollando hasta quedar casi como la realidad del hecho, sobre todo por el trabajo de José Peón y Contreras.

 

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